28/10/2018

Las Pelotas y Massacre homenajearon a Sumo en el Movistar Fri Music

Teléfono desde Ginebra.

Movistar Fri Music

“Ojalá la esté escuchando en algún lugar”, dijo Germán Daffunchio a minutos de la medianoche del domingo, después de interpretar una emotiva versión de “Mañana en el Abasto”. Las referencias a Luca Prodan en la edición homenaje a Sumo del Movistar Fri Music fueron siempre así de medidas, respetuosas, casi veladas: una demostración de la gravitación que sigue teniendo su figura en el rock argentino a tres décadas de su muerte.

Antes de que cayera el sol, los primeros artistas que subieron al escenario de Figueroa Alcorta y Dorrego ensayaron acercamientos bien distintos a la obra del italiano. Rey Hindú apostó a una versión groovera de “El ojo blindado” al inicio de su set, apoyándose en la profundidad de la voz de su cantante, Manuela Ortega.

Minutos después, Rocco Posca buscó oscuridad con su cover de “Heroína” para luego transmitir una revelación. “Me acabo de dar cuenta de que es entre todos. Sino no funciona. Aguante Sumo y todas las bandas que transcurrieron a lo largo de la historia”, comentó, para repasar una lista de íconos de la música vernácula, de Pescado Rabioso a Soda Stereo. A su lado, debajo de las torres de sonido, los “Elegí todo” del eslógan de la compañía telefónica parecían darle la razón al adolescente.

“Mejor no hablar de ciertas cosas”, por Francisca y los Exploradores, se apegó bastante a la versión original, aunque aportando detalles de psicodelia y oscuridad. “Nuestro homenaje a quizás la mejor banda de este país, y a Luca, que se lo extraña”, comentó Franco Saglietti al presentar el cover ante un público que seguía fluctuando entre el escenario y los espacios alternativos del predio.

Callate Mark, ahora con Florian Fernández Capello y Laucha Rico Gómez oficialmente en el rol de frontmen, mezclaron a Sumo en varios pasajes de su repertorio, con “No acabes”, “Crua chan” y fragmentos de “Next Week” y “Mañana en el Abasto” entre temas propios como “Corazón en llamas”. “La banda más grande de todas”, definió Florian, haciendo honor al nombre que eligió para su formación hace ya una década.

Julián Kartun apostó a un juego performático para el homenaje de El Kuelgue a la obra de Prodan. Si las referencias a la cultura pop ya son en algún punto un nexo entre ambas bandas (Wellapon, Nesquik y Fiorucci de un lado; Playland, Bucay y Messi del otro), el actor buscó sumar efectividad a las letras de Sumo casi sentándose en el piso del escenario en “Debedé” y cambiando su look con gafas rojas y una remera de un show de Justin Bieber para “Viejos vinagres”.

Tras un veloz sampleo instrumental de “Fanky”, de Charly García, Massacre tomó control del predio con un set potente, repleto de hits propios y referencias a la banda homenajeada. “Te leo al revés”, “La octava maravilla” y “Plan B (Anhelo de satisfacción)” se mezclaron con “Estallando desde el océano”, “Heroína” -con Sergio Rotman como invitado- y “Crua chan”, entre otras. “¿Sos trendsetter? Perdón, Ahora se dice influencer…”, analizó Walas con un celular que encontró sobre el piso del escenario, hablándole a su propietario. “¿Sos influencer? ¡Arrobame!”, completó, generando risas en el campo.

El final de la noche tuvo nombre y apellido: Germán Daffunchio. El exguitarrista de Sumo, hoy al frente de Las Pelotas, mostró (nada menos que en el cierre de un festival) cómo fue mutando de ladero arisco a líder carismático. “Un año tardé en volver a tocar”, espetó en un pasaje del set, en alusión a sus duelos personales y artísticos tanto por Luca como por Alejandro Sokol.

Su show se dividió en cuatro movimientos. Uno inicial, bien hitero (“Desaparecido”, “Qué podés dar”), que cautivó con rapidez la atención de la masa; el segundo, más introspectivo (“Blancanieves”, “Cómo se curan las heridas”) le permitió a la banda abrir horizontes sonoros sin perder efectividad.

El envión del tercer momento, también repleto de canciones radiales, tuvo en una adaptación veloz de la letra de “Personalmente” (“Movistarmente creo / que todo esto es una locura”, cantó entre sonrisas) la demostración de que Daffunchio se siente cada vez más cómodo y libre en el centro de la escena. “Cantan muy lindo”, agradeció luego a “todos, todas y todes” (sic) en un alto entre “Será” y “Escondido bajo el brazo”.

Tras “Capitán América” y “Shine”, los bises fueron el espacio reservado por Las Pelotas para la relectura de Sumo. “Esto es un sueño cumplido”, agradeció Piti Fernández, de Las Pastillas del Abuelo, tras subir a cantar “Debedé” y “Estallando desde el océano” con voz ronca y un gran nivel de histrionismo.

Luego, “Superman” Troglio se sumó en batería para “No acabes”, y Franco Saglietti, de Francisca…, llegó con polleras y abanico para “Que me pisen”. “No tan distintos (1989)”, nuevamente con Piti en voz, ofició de primer cierre de los bises.

El último invitado había bajado del escenario hacía apenas minutos: Walas, de Massacre, le dio una nueva impronta a una banda que nunca perdió la potencia y la unidad a pesar de la rotación constante de músicos. “Fuck You”, primero, y “El ojo blindado”, después, generaron uno de los puntos más altos de la jornada, obligando a retomar “Fuck You” a modo de guiño final. Las 40 mil personas que llenaron el predio de Palermo (y el millón y medio que seguían la transmisión por streaming) parecían dispuestos a seguir con el homenaje tanto como fuera posible.