13/11/2016

Homenaje a Soda Stereo: cómplices en la ciudad de la furia

Café Tacvba, Juanes, IKV y más le dijeron "gracias totales" al trío.

De aquel amor de música ligera nada más queda. OK. Pero del amor por la música de Soda Stereo queda mucho por desarrollar, crear, manifestar y poner en escena. Y no solamente en la Argentina, como es lógico si se habla de la primera banda que prácticamente no precisó de pasaporte para transitar por toda América latina. Hay que ver cómo hablan sobre Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti artistas como los mexicanos Café Tacvba o el colombiano Juanes para tomar dimensión del impacto que el trío produjo en la música de la región, más allá de la sodamanía y los estadios repletos. La influencia de Soda Stereo se palpa en la voluntad de no repetir esquemas y sonidos, en que la imaginación todo lo pueda, en apuntar alto y dar en el blanco.

De allí que los homenajes se hayan multiplicado en estos años sin el trío. Y de allí que 10 mil personas se juntaran el sábado para otro tributo. En esta ocasión, con Movistar detrás como colchón económico para que fuera a lo grande, pero también con la posibilidad de ver a algunos artistas que iban a la primaria durante el "me verás volver" de 2007: el aura del trío sigue atravesando distintas generaciones. Como demostración, por los escenarios principales pasaron desde Zeta Bosio con Shoot The Radio y Richard Coleman (que alguna vez fue el "cuarto Soda") hasta Indios, Rayos Láser, Juan Ingaramo, Emanero y Zero Kill, el muy buen laboratorio sonoro de Benito Cerati. Cómplices todos en el amor y el respeto por la música del trío, igual que los tacvbos, Juanes, Illya Kuryaki & The Valderramas, Satélite 23, Kevin Johansen, Massacre, Banda de Turistas, Carla Morrison, Leo García y Utopians, entre otros.

Muchos de ellos estaban sobre el escenario en el final, tras el notable set de Café Tacvba, para pasarse los micrófonos y cantar "De música ligera", a la vez que vociferar algún "¡aguante Soda!", mientras desde abajo costaba adivinarlos porque a la marca auspiciante se le ocurrió lanzar al público una decena de enormes pelotas inflables con su logo. Fue un epílogo desordenado y caliente para una jornada en la que cada artista expuso parte de su obra, con la consigna de interpretar también alguna canción del trío.

Bajo esa lógica, todos intentaron delinear una estrategia que les permitiera mostrar lo propio ante un público amplio y, a la vez, cumplir con el homenaje encomendado. "¿Quieren escuchar un tema de Soda?", preguntó Joaquín Vitola, de Indios, antes de versionar "El rito" e invitar a Alejandro Álvarez, de Barco, para "Ángel eléctrico". Un rato después, Banda de Turistas apeló a una versión impecable de "Zoom", bajando un poco más el tempo de la canción, para abrir su show y conquistar a la multitud.

Massacre y la mexicana Carla Morrison fueron algunos de los contraejemplos que prefirieron centrarse en sus propias composiciones antes que en revisitar con excesivo celo al trío; la presencia del coro AfroSound junto a Walas y compañía para canciones como "La nave" daban cuenta de esa postura. "Este tema es mi homenaje. Entiendo que vinieron a ver temas de Soda, pero este homenaje es personal", aclaró Benito Cerati antes de emprender una versión de "Perdonar es divino" (de Bocanada, el segundo álbum solista de su padre), la única desviación que se permitió en un setlist 100% propio de Zero Kill .

Richard Coleman, el "cuarto Soda", tuvo a su cargo otro de los momentos esperados de la tarde con "Estoy azulado", el tema que compuso junto a Gustavo Cerati y que formó parte de Nada personal (1985). Su puesta en escena, a un volumen casi impensado para un show a cielo abierto en Capital Federal, atentó contra la construcción del ambiente de Utopians, que presentó "En remolinos" y "Persiana americana" en el tercer escenario. Satélite 23, el proyecto que vincula a Ale Sergi con Gabriel Lucena y Diego Poso, incorporó a Bambi Moreno Charpentier y Emanero para jugar con sampleos y bases electrónicas.

Al atardecer, IKV combinó una lectura en clave funk de "Ella usó mi cabeza como un revólver" con "Águila amarilla", su ya clásico homenaje a Luis Alberto Spinetta. "Bandas como Soda le abrieron el camino a muchos artistas como nosotros", remarcó Dante promediando su presentación. Más tarde, Kevin Johansen apostó a una construcción casi onírica, con el agregado de un cuarteto de cuerdas, la presencia constante de su hija Miranda y la participación de Rubén Albarrán, de Café Tacvba, en "Trátame suavemente". Con caballitos de batalla como "Anoche soñé contigo", "No voy a ser yo" y "Fin de fiesta", el cantautor se encargó de integrar con inteligencia la obra de Soda a su lista, sin perder el foco ni romper con su estructura habitual.

En el tramo final, Zeta Bosio generó con Shoot The Radio un clima que fluctuó entre lo electrónico y lo retro, en una amalgama entre Justice y Alan Parsons. La voz de Cerati integrada al cover de "No existes", con la guitarra casi inaudible de Carlos Alomar sobre el escenario, junto a la participación de Coleman en "Opera Galaxy", dieron cuenta de estos saltos eclécticos, en donde lo nuevo y lo viejo se entremezclan tanto como sea posible. "Estoy emocionado. Gracias Gustavo por estas buenas canciones", comentó Zeta sobre el final, corriéndose de la posición de homenajeado.

Juanes tomó con total naturalidad "Cuando pase el temblor" (el ritmo de carnavalito no difería mucho del de sus propias composiciones) y "Zoom", que fueron recibidas a la par de "A Dios le pido", "La camisa negra" y "Me enamora". Luego, Café Tacvba se despachó con un set más largo que los del resto, lo que le permitió al cuarteto de Satélite repasar clásicos como "El baile y el salón", "Cómo te extraño", "Chilanga banda", "Eres", Déjate caer", "Chica banda" y "El puñal y el corazón", pero también adelantarse a su próximo disco con "Un par de lugares". Como en otras ocasiones, Albarrán y compañía eligieron "Juegos de seducción" como aproximación al repertorio de Soda Stereo. Y después, el final a coro, y un "gracias" que la multitud completó con "totales". Signos que ni el tiempo ha podido borrar.