12/08/2018

Fito Páez en Museum: tiempo al tiempo

Canciones como cables a tierra.

Fito Páez

"Brillante sobre el mic", uno de los clásicos más coreados de los shows de Fito Páez, está llegando a su final. Con las defensas ya bajas de todos los presentes, el fade out de la canción logra un plot twist, una melodía nueva sobre sus últimos acordes. La letra sorprende al público, aunque no es sorpresiva viniendo del rosarino: "La ley va a salir, muchas chicas van a dejar de morir en el mundo. Si no es hoy, es mañana", canta Páez, mientras los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito revolotean por el aire.

Anoche, en su show en Museum Live, Fito Páez estuvo a la altura de su historia y, como era de esperarse, a tono con la semana vivida en el país. Si shows como el de Acorozado Potemkin en Niceto del viernes funcionan como catalizador de la bronca contenida del público, el del rosarino hizo las veces de una última catarsis, con destellos de iluminación para lo que vendrá. Aborto legal, críticas a la política y el periodismo, y lenguaje inclusivo camuflados en la seguidilla de hits que recorren su discografía obraron como exhibición del pensamiento actual del músico.

"Qué tiempos, cuánta locura en esta ciudad. No vamos a ser menos, vamos a traer locura, pero también un montón de belleza", anunció el pianista luego de "Lejos en Berlín". Acto seguido, "La ciudad liberada", de su último disco homónimo, encarnó los primeros desahogos de la gente en la estrofa "Pelear contra los nazis y los fachos de mierda". La siempre ovacionada "Giros", la bowiana "Canción de amor mientras tanto" y "Tu vida, mi vida" sirvieron como de previa al "estreno" -o no tanto- de "Bohemia internacional", otro tema de su último álbum. "En el disco se la dediqué a Pablo Dacal, y hoy se lo quiero dedicar a Azul, que es una hermanita del alma", contó Páez antes de un arranque en falso que terminó en risas.

Luego, "Naturaleza sangre" puso al rock en su lugar y "El amor después del amor" sirvió como estudio sociológico: la oleada de celulares filmando pudo verse como una demostración de que se trata de uno de los hits más importantes del músico o como la búsqueda del amor como única salvación ante el dolor en los tiempos que corren. Tras un pequeño pasaje instrumental de "orquesta de bolsillo", como lo definió Páez, "Plegaria" y "Se terminó" se antepusieron a "Tumbas de la gloria", ese tema en el que el músico se convierte en el mejor Paul McCartney por unos minutos.

El verso "Oíste hablar de los desaparecidos, no son fantasmas, ni zombies"  de la arábiga "Islamabad" volvió a poner a la política en el centro, segundos antes de que "Circo Beat" redoblara la apuesta. "Esos cuadernos se escribieron en el baño", cantó Páez en referencia las denuncias que ponen a Néstor y Cristina Kirchner en el centro de un circuito de dinero negro aportado por contratistas privados.

Sobre el final, la angustiosa "Ciudad de pobres corazones" -con Páez con un pañuelo verde en el cuello- prendió la mecha en un solo de guitarra de Juan Agüero, y "A rodar mi vida" generó nuevas críticas: "Hoy compré revistas en el centro. Mentira, porque son todas una porquería", cantó antes de despedirse con un "hasta mañana muchachas, muchachos, muchaches". El "la puta madre que los re mil parió" de "Ciudad de pobres corazones" tuvo un sujeto tácito de alto rango político, pero la noche no podía terminar así. A pedido del público, "Y dale alegría a mi corazón" a capella y con coro espontánteo, fue ruego pero también certeza de que, como cantaba Spinetta, mañana es mejor.