30/03/2019

Fito Páez en Lollapalooza: yo puse las canciones en tu streaming

Música que no sabe de generaciones.

Fito Páez

Fito Páez puso las canciones en tu walkman, el tiempo a él lo puso en otro lado. Porque hoy que el cassette es sólo un recuerdo o el juguete para alguna esnobeada, esas mismas canciones suenan en el streaming… o en Lollapalooza. Por eso, cuando “Al lado del camino” se apodera del Hipódromo de San Isidro, la frase se dispara hasta un presente en el que es reproducida por decenas de miles de personas, entre ellas unas cuantas que no habían nacido cuando el rosarino la escribió. Chicas con purpurina que hace un rato cantaban que “nadie puede ni nadie debe vivir sin amor”, chicos que se emocionaron con las primeras estrofas de “11 y 6″…

Es que Páez tiene de su lado el poder de las canciones, y también los años de rodar la vida y los escenarios, como para que cualquiera de sus shows se convierta en una suerte de ceremonia musical compartida por varias generaciones. Salvo “Tu vida, mi vida”, del reciente La ciudad liberada, la lista fue de hits que ya sonaron centenares de veces y que se resignifican en cada escucha. Porque, ¿cómo no conmoverse con “El amor después del amor”, perderse con la psicodélica star que guía hacia el “Circo Beat” o dejarse ir entre “las estrellas que iluminan el cielo desde abajo” (o, más prosaicamente, el mar de luces de celulares) que acompañan a “Brillante sobre el mic”?

A más de tres décadas de su creación, “Ciudad de pobres corazones” sigue siendo una patada en la entrepierna, que encima en Lollapalooza sonó tan rabiosa como para hacer temer la dirección del resto del show. Pero nada mejor que “A rodar la vida” para aligerar la sensación de dientes apretados y “Mariposa Tecknicolor” para retomar el clima de fiesta. “Viva la música”, cerró Fito Páez, y la ovación no se hizo esperar.

Pero hubo más. “No va a haber nadie que no se vaya cantando de aquí hoy, que a eso vinimos”, dijo Páez, y arrancó con “Dale alegría a mi corazón”. Mientras la canción se desgranaba, le cedió estrofas al tecladista Juan Absatz y la corista Anita Álvarez de Toledo, y cuando la música dejó de sonar, toda la banda estaba al frente del escenario, arengando el canto colectivo. Quedaba tiempo para “El diablo de tu corazón”, que el rosarino presentó con la frase “parece escrita hoy”. No fue la única, Fito.