30/04/2022

Estelares, Airbag, Conociendo Rusia y más en Quilmes Rock 2022: si lo sabe, cante

El festival de la canción.

Quilmes Rock

Luego del puntapié inicial, al caer la tarde, Estelares se presentó en una de sus mejores encarnaciones en el Quilmes Rock. Una banda que la sabe lunga a la hora de entregar hits y estribillos a granel, en el festival optó por mostrar una faceta opuesta. "Este misterio" sentó el norte de un repertorio que esquivó grandes éxitos y priorizó esos rincones en los que la pluma de Manuel Moretti saca belleza de la oscuridad, con "Un viaje a Irlanda" y "América" como muestras más destacables, emparentadas también con "No hay más", compuesta por el bajista Pali Silvera. Acomodado en una banqueta por una operación de cadera, el vocalista comenzó a ganar movimiento a medida que el repertorio fue subiendo en intensidad: luego de una versión de "¿Qué será?", con el slide de Víctor Bertamoni paseando con fuerza por el diapasón de su guitarra, "El corazón sobre todo" aportó la cuota de emotividad necesaria de un show que tuvo en "Ardimos" un desenlace catártico.

Reemplazar a un artista a último momento puede ser una tarea difícil para muchos, pero no para Airbag. La banda de los hermanos Sardelli se incorporó al festival a último momento luego de que Fito Páez tuviese que bajarse por COVID, y lejos de apuntar con timidez, arremetió con fuerza sobre el escenario. Tuvo sentido que Airbag tocase bajo un tablado que lleva la palabra "Rock" por nombre: una versión de "Money for Nothing" en un inglés un tanto chapucero fue la puerta de entrada para un set que parecía hecho a la medida de la Gibson Les Paul de Patricio Sardelli. "Intoxicarme", con su hermano Guido en voces, activó la primera de varias llamaradas (literales) de su set. Con una pared de Marshalls como complemento escénico, Airbag luego apostó por ponerle melodía a las distorsiones en "Noches de insomnio", para luego apostar por su propia épica en "Cae el sol", hecha a medida de la SG doble mástil de Pato. En el medio, la versión instrumental del Himno Nacional Argentino a puro shredding y un cover de "Basket Case" para coronar cuarenta minutos que les cayeron sobre la fecha y de los que terminaron adueñándose.

“Preciso que me llenen los agujeros no sólo con puños, sino también con alientos”, gritó a los cuatro vientos Feli Colina en una flamígera versión de “Chakatrunka”. He ahí a una odalisca de las pampas envuelta en cristales, con un body painting de carne chamuscada por el aliento feroz y magmático de las coristas a su costado, sumidas en un trance ancestral, como guerreras de un pueblo originario. Así es el nitrofolklore de Colina, un cóctel de western gaucho que si lo mirás mucho, explota. El repiqueteo de las chanchas-bombo legüero hacía que se sacuda el escenario y sus caderas, y la bijouterie le bailaba encima como una serpiente. “Martes” se deslizó en ese desierto y mordió el tobillo con una revelación: aunque la identidad de su combinación musical abreve en el folklore, no había una sola guitarra a la vista. Puro pop de la tierra rajada y los pastos para una cabalgata melancólica.

Mientras tanto, Conociendo Rusia se paraba en la antítesis completa. Mateo Sujatovich ejecutaba un solo pélvico en su Gibson SG durante “Cosas Para Decirte”. Quedó claro, la nueva (nueva y vieja) iteración del rock es repetir lo repetido; exhumarlo y hacerlo revertir el axioma para hacerlo cantar “todo pasado fue mejor”. La banda navegó entre el synthpop, los rocanroles sensibleros, las baladas de medio tiempo y, por supuesto, el cover de rigor. No cualquiera, sino el de “Rezo Por Vos”. Ahí es donde puede dibujarse el límite entre la retromanía y la complacencia. Porque frente a una poderosa demostración de identidad como la de Colina, no se puede más que recular en sorpresa que una versión sea exactamente igual a la original.