08/04/2018

El Mató a un Policía Motorizado llenó su primer estadio en La Plata

Una banda en busca de volver a estar "más o menos bien".

Víctor Díaz / Gentileza
El Mató a un Policía Motorizado

Finalmente, El Mató a un Policía Motorizado dio su primer show en un estadio. No fue en el Luna Park ni tampoco en el mítico Obras, como soñaban algunos de los seguidores de la banda. Fue en otro lugar con historia, el Club Atenas de La Plata, la ciudad en la que el entonces cuarteto comenzó su aventura en el verano de 2002.

Pero no fue sólo la llegada a su primer estadio lo que hizo que no se tratara de un recital más para El Mató: la expectativa estaba centrada en torno a cómo se pronunciarían los músicos sobre la denuncia que cayó sobre el baterista Dra. Muerte.

El ambiente fue una mezcla de incomodidad y alegría. Alegría por el hito, por el logro. Alegría por aquella banda independiente de la ciudad que se transformó en uno de los grupos con mayor proyección internacional del país. Alegría, también, porque atrás quedaron aquellos recitales de pocas personas en la Galería, la sala Polivalente, la Vieja Estación, Pura Vida o el Teatro Ópera. El show en Atenas no sólo fue histórico para los integrantes de El Mató a un Policía Motorizado sino también para la escena independiente, como sucedió cuando Los Espíritus llegaron al Malvinas Argentinas hace poco tiempo.

La incomodidad fue, sin dudas, el contexto en el que tocó la banda. En medio de la gira continental de la banda, una denuncia anónima contra el baterista Guillermo “Doctora Muerte” Ruiz Díaz había generado dudas sobre su continuidad. La presencia de la formación completa sobre el escenario al comenzar el show funcionó como una primera respuesta concreta.

“Siempre vamos a estar del lado de una piba que esté sufriendo, de eso no tengan dudas. Es el camino que hemos elegido y seguimos eligiendo después de 15 años. Gracias a todos por venir y por el amor”, dijo Santiago haciendo clara alusión al tema. Luego, sin que se disipara la niebla sobre el escenario, sonó “Madre” para dejar en claro cómo estaban los ánimos: “Ayúdame a despertar del sueño oscuro, ayúdame”.

Por otra parte, el crecimiento en convocatoria de El Mató no es casual. La síntesis O´Konor (2017) le ha abierto puertas y acercado público de una forma exponencial, algo que se notó cuando sonaron “El tesoro” y “Un mundo extraño”, ambas ya consolidadas como hits: las tres mil personas cantaron a los gritos, levantaron sus celulares y hubo muchas subidas a los hombros de otras.

La lista de temas se paseó por toda la discografía de la banda. La primera parte del show tuvo muchos pasajes instrumentales: “La síntesis O´Konor”, “Postales negras” y una versión extendida con una gran introducción de “Terrorismo en la Copa del Mundo”. Aunque fue su primer show propio en un lugar tan grande, los escenarios de esa magnitud no son una novedad para El Mató. En el resto del recital el quinteto demostró cómo ha logrado plasmar el sonido de La Síntesis O'Konor en recitales de esta tamaño a fuerza de los nuevos estribillos y las percusiones de apoyo. “Mundo extraño” y “El fuego que hemos construido” fueron los momentos más emotivos.

En el final, “Chica de oro”, “Mi próximo movimiento” y “Chica rutera” funcionaron como cartas de despedida. No hubo más palabras, solo pulgares arriba, esperando que las cosas se esclarezcan y todo vuelva a estar más o menos bien.

Foto: Emilio Baeza