07/02/2016

Cosquín Rock, día 1: de todo para todos

Ciro, Almafuerte y La Beriso, los reyes de la noche.

“¿Cómo están, Argentina?”, preguntó en español Aston Barrett, líder de The Wailers, al público que lo acompañaba en el escenario principal del Cosquín Rock. La frase, justificada por surgir del único representante extranjero de la grilla del día, servía de fiel reflejo de la composición federal del público del festival: no hay más que dar algunos pasos por el aeródromo de Santa María de Punilla para escuchar todas las tonadas imaginables. Una característica que se repite, saludablemente, año a año.

Aunque con foco en algunos géneros, el programa de la jornada también llevaba a la diversidad como lema. Así, un grupo de jóvenes con remeras de Don Osvaldo podía abandonar al menos por un rato el show de La Beriso para descubrir la contundente presentación de Carajo en el escenario heavy, escuchar el adelanto "Señales erróneas" de los Pericos o dejarse llevar por el ritmo de La Bomba de Tiempo en una carpa auxiliar. Antes, en la zona más caliente del predio, Salta La Banca y Kapanga habían funcionado como efectiva transición entre el “sainete nacionalista” de Almafuerte y los rocanroles de La Beriso. Ese bloque fue, además, el momento con más consignas políticas y sociales de la noche, oscilando entre los comentarios políticos de Santi Aysine (“Mauricio era lo peor que nos podía pasar, pero Daniel tampoco era un santo”, disparó antes de “El relato”) y el recuerdo de Kapanga a las víctimas de los accidentes viales en Neuquén.

Un Ciro de campera de cuero y remera stone, a cargo del cierre, navegó hasta casi las 4 de la mañana entre clásicos de ayer y hoy. El final de la noche se extendió más de una hora sobre lo previsto, sí, pero tampoco había apuros. Al final de cuentas, el fin de semana aún estaba dando sus primeros pasos.

Todos para uno

Reflejando la histórica camaradería entre los participantes del Cosquín, prácticamente todos los números principales del sábado contaron con invitados sobre el escenario. Ciro lo hizo con Micky Rodríguez, exbajista piojoso y actual líder de La Que Faltaba; La Beriso y Pericos presentaron a “Pancho” Chévez, conocido por su participación en Mundo Alas junto a León Gieco; Kapanga cantó “El universal” junto a Fernando Ruiz Díaz y Salta la Banca llevó al Mono Fabio, a quien anunció como “el mejor frontman argentino”. Varias horas antes, y fuera de programa, el propio José Palazzo se calzó el bajo para participar de una prueba de sonido exclusiva para madrugadores.

En el backstage...

¿Qué hay de nuevo en los escenarios de Cosquín? Tras bambalinas, tres bandas resumen su actualidad en pocos segundos: Coverheads, Indios y un tal Juan Baleirón, que anunció en exclusiva la salida de lo que (espera) será su primer hit.

Iorio, la estrella

“Tal vez esta sea la última vez que nos veamos. Se preguntarán por qué... bueno, porque la gente se muere”. En la sala de prensa, y frente a un auditorio que oscilaba entre las risas y la consternación, Ricardo Iorio se permitía dejar abiertos algunos interrogantes. “Es un orgullo haber tenido un sueño de niño, haberlo cumplido y ahora dejar que vengan los demás”, agregó luego. “Como dice el dicho: dejá comer a los más chicos, angurriento”.

La expectativa generada entre los periodistas -que participaron, según remarcó José Palazzo, de la primera conferencia de prensa de la historia de Almafuerte- se condecía con la actitud del público: las remeras de la banda superaban ampliamente las de cualquier otro artista. Ya en el escenario, Iorio y compañía devolvieron ese afecto con una recorrida contundente por su obra, de “Trillando la fina” a “Debes saberlo”, y de “Patria al hombro” a “A vos amigo”, que ofició de cierre.

“Hay una diferencia entre el heavy metal y el metal pesado. Metal pesado es toda aquella expresión que habla de la Patria”, lanzó -promediando el show- en respuesta al “olelé, olalá, / Iorio es lo más grande del heavy nacional” que llegaba desde el campo. Aunque con reticencias, el viejo anglicismo se atrevía a meter presión entre los versos nacionalistas.