09/02/2020

Cosquín Rock 2020, día 1: cajita musical

Trap & roll en las sierras.

Cosquín Rock

En uno de los escenarios marginales de Cosquín Rock, el único que mira a las sierras y al antiguo manicomio abandonado que se sostiene como una tapera de película de terror entre árbustos y yuyos que crecen porque pueden, Mariano Martínez con su proyecto solista pega un tema de Los Redondos con uno de Soda Stereo, en un enésimo guiño del rock argentino por unir la grieta.

Al mismo momento, en uno los escenarios principales Nathy Peluso cierra su set con "Corashe" para dejarle su lugar a Mon Laferte con sus rancheras de dominatrix mientras que en el otro toca Divididos...

Divididos es la piña que ya sabés que viene pero igual te noquea. Después de un video en blanco y negro en el que Ricardo Mollo cantó el Himno Nacional Argentino e hizo las veces de intro, Diego Arnedo dio comienzo a "Cajita musical" con esa línea de bajo de mamut con swing para que el líder del trío se plantee esa discusión "por los gustos" y la eterna dicotomía entre analógicos y modernos "¿Válvula o transistor?". En el Cosquín Rock con la grilla más ecléctica de su historia, los de Hurlingham parecían guiñarle un ojo al debate.

Versiones de Sumo: "La rubia tarada" (que tocaron pegada a "Qué tal" y una cita a "Black Magic Wowan") y "Crua Chan" junto a "Nextweek" para terminar sus dos horas de show, el más largo de la jornada. "Estamos muy felices de volver después de 15 años", saludó Mollo en uno de los pocos momentos de respiro. Las versiones de "Haciendo cosas raras" y "Salir a comprar", un pantano de overdrive la primera y un funk con anabólicos la segunda como enésima prueba de que Divididos puede ya no sorprender desde el repertorio pero que siempre, SIEMPRE, te convence de que si el rock pudiese ser reducido a una idea y a un sonido, no distaría mucho de lo que hacen ellos tres.

Pero la discusión por los gustos estuvo puesta sobre la mesa durante toda la jornada. Incluso en el homenaje a Charly García. Ante su ausencia por un golpe en la cadera, entre el entorno del músico y la producción del festival se decidió que The Prostitution, la banda que lo acompaña, suba al escenario con invitades que se hicieran cargo de las voces. Con gusto a poco, y mostrando una evidente falta de ensayo, pasaron desde Nito Mestre ("Instituciones" y "El día que apagaron la luz") hasta Louta con "Me siento mucho mejor".

Hacerse cargo de las canciones de Charly García en el prime time del escenario principal de Cosquín Rock puede generar una presión con carga doble. Y tal vez por eso les más experimentades lo resolvieron mejor. Celeste Carballo le imprimió rock and roll a "Rezo por vos" y Andrés Ciro hizo propia, aún con errores en la letra, "Demoliendo hoteles". Por el lado de los menos logrados, Nathy Peluso reincidió en exageraciones durante "Promesas sobre el bidet" (sumado a los desajustes de la propia banda) y Patricio Sardelli, de Airbag, aprovechó cada segundo de "Fanky" (con Hilda Lizarazu) y "No voy en tren" (con Los Auténticos Decadentes) para demostrar que puede tocar la guitarra como Slash.

"Esto no es un homenaje, es una suplencia", dijo León Gieco entre "Los salieris de Charly" (aplausos para ese guiño) y "El fantasma de Canterville". Para el cierre, todes les invitades se unieron en "Inconsciente colectivo" y así dar por terminada la presentación, que se pareció más a un parche improvisado que a una celebración a la altura de la música de uno de los artistas más grandes del rock argentino.

Entre los mismos de siempre y los raros peinados nuevos, el día 1 de Cosquín Rock mostró el juego de opuestos que tanto se le reclama desde hace años. Mientras Skay Beilinson revalidaba su credencial festivalera con un set tan predecible como efectivo, Ca7riel & Paco Amoroso explotaban su trap & roll super sensitivo entre gritos guturales y visuales para un pogo de anfeta. Como guiño a la tradición, la cita a "El viejo", de la Vela Puerca, desde los teclados de la ATR Band en el final de "Ouke". Como reclamo de trono irreverente, el saludo final de Paco: "¿Nos vemos el año que viene o qué?".

Flu Os, a puro autotune en el Escenario Urbano, y Las Pastillas del Abuelo, a puro mensaje panfletario en el Escenario Norte. La que faltaba apelando al repertorio de Los Piojos para levantar al público tempranero, Sara Hebe agitando música urbana. Un Planeta y Él Mató a un Policía Motorizado como estandartes indies en horarios y escenarios centrales. Guasones (rock Cosquín en Cosquín Rock) y la fiesta final con Los Decadentes. El festival más federal del país salió de su autocomplacencia, se abrió también al cupo femenino y el público respondió acorde. "Aguante Cosquín Rock, aguante Cosquín Trap y aguante Cosquín Pop", dijo Rosario Ortega en medio de su set que fue desde el folk de su primer disco a su nueva incursión por el neo soul.

Si esta armonía te ayudara a creer...