11/02/2019

Cosquín Rock 2019, día 2: un grito de corazón

El festival crece desde el pie.

Ska-P

Apenas empezado su show, en el horario estelar de la segunda jornada del Cosquín Rock 2019, Andrés Ciro Martínez citó un verso de "Prometeo", una de las canciones de su último disco con Los Persas. "Acá estamos, en el país de los infinitos comienzos", dijo con gesto adusto.

La observación aplica, casi sin modificaciones, para el propio festival. En medio de una expansión internacional cada vez más agresiva, y mientras apuesta a una mixtura cada vez más compleja de propuestas artísticas, el evento reflejó la emergencia de un recambio estilístico y generacional en ciernes.

Fue en los márgenes de la programación (lejos del primetime, o en los escenarios secundarios) en donde sucedieron algunos de los momentos más atractivos de la fecha. "Nosotros estamos parados acá gracias a la lucha de muchas mujeres que nos precedieron", agitó Brenda Martín a media tarde. Segundos después, La Bruja Salguero -primera invitada en el set de Eruca Sativa- le dio aún más fuerza al reclamo: "A todos los encargados de los festivales, que abran las tranqueras, porque llegan las mujeres". Su versión de "Amor ausente", que unió folklore y rock con una interpretación sublime, se llevó una ovación cerrada.

Un rato más tarde, una horda de veinteañeros llenó la carpa alternativa para gritarle "dale campeón" a un pibe de su misma edad. Valentín Oliva, Wos, tuvo su debut en un Cosquín Rock que tímidamente se le anima al hip hop. Junto a Ca7riel en guitarras, el tecladista Francisco Azorai y el baterista Guillermo Salort, el reciente vencedor de la Batalla de los Gallos repasó sus singles ("Púrpura" y "Andrómeda", más "Protocolo", de Banzai) y se permitió algunos raptos de freestyle, solo y junto a Acru, otro MC nacido de la competencia El Quinto Escalón. A punto de grabar su primer álbum, el muchacho demostró tener carisma, herramientas y potencial para dominar el formato canción y la estructura tradicional de show.

En ese mismo escenario, Miss Bolivia capitalizó la salida del público del impecable unplugged de Los Auténticos Decadentes, funcionando como un contrapeso necesario a los shows de Dancing Mood y Ciro y Los Persas. "Vivan las chicas", remarcó Cucho Parisi, invitado sorpresivo de María Paz Ferreyra para versionar "Gente que no"; el reclamo por aborto legal, seguro y gratuito y la llamada a terminar con "el fucking patriarcado" tuvieron la repercusión merecida, acompañada por detalles como la voz sampleada de Liliana Herrero para "Soy".

En la vereda de enfrente, los headliners cumplieron las expectativas. Don Osvaldo fue el acto más convocante del domingo, con un Patricio Santos Fontanet que también aprovechó la oportunidad para subir al escenario junto a Los Gardelitos y La 25. Su show, el primero en el festival en tres años, mezcló temas actuales y de sus formaciones anteriores ("Palo borracho", "Morir"), y contó con Hugo Lobo, de Dancing Mood, como invitado. "Tendría que volver a nacer tres veces para tener los conocimientos musicales de este señor", lo alabó antes de arrancar con "Mis latidos".

En el escenario Norte, Attaque 77 por la tarde y Ska-P sobre la medianoche usaron el micrófono para levantar banderas. "¡Contra el maltrato a los animales, contra las corridas de toros!", exigió Mariano Martínez antes de "San Fermín", en un set bañado de hits ("El cielo puede esperar", "Beatle", "Hacelo por mí").

Los vallecanos, con una puesta escénica llamativa y su ya clásica producción de vestuario, homenajearon a Santiago Maldonado (con su imagen en las pantallas y una remera con la frase "Eterno" en el pecho de Pulpul), criticaron a Mauricio Macri con un guiño en la previa de "El gato López" ("Hay muchos tipos de gatos. Nosotros tenemos el bueno, ¡ustedes tienen el malo!", se rió el cantante) y rechazaron las intervenciones militares y políticas de Estados Unidos en el mundo.

"Fue una parada difícil", expresó José Palazzo en la conferencia de prensa de cierre del festival, en la que estimó en 80 millones de pesos el costo de la producción y en 110 mil las entradas vendidas para ambos días. En los albores de su vigésima edición, el Cosquín Rock demuestra seguir teniendo espacio para crecer; en su propia producción artística (en la curaduría y en la distribución de escenarios) descansa la oportunidad de destacar con fuerza a las expresiones que ya tienen pasta de campeón.