15/11/2017

Coldplay en el Estadio Único: gracias totales

Con varias referencias al país, la banda comenzó el cierre de sus sueños.

Trigo Gerardi / Gentileza
Chris Martin

“Estamos nada sin ustedes. Estamos increíbles. Gracias… ¡totales!”. Aunque la cita pueda parecer una mala transcripción de aquellas últimas palabras con las que Gustavo Cerati se despidió de Soda Stereo en 1997, la frase -con algunas diferencias debido a su español amateur- corresponde al cierre que Chris Martin eligió para el show de Coldplay de anoche, en el Estadio Único de la Plata. Es que, para el final de la gira de A Head Full of Dreams -que arrancó en marzo del año pasado en esa misma ciudad y finaliza hoy con un segundo show- la banda decidió homenajear a la Argentina con un cover de “De música ligera”. Y, a pesar del gesto, la lectura obligada es otra: nada está librado al azar en el universo Coldplay.

Más allá de las canciones, la característica de un concierto de la banda es la sorpresa llevada al paroxismo, a tal punto que, por momentos, el nivel barroco de lo vivido contempla más bits de los que uno puede llegar a procesar. Es así que, desde el inicio del show, los ingleses demostraron todo su potencial al costado de la música: fuegos artificiales dentro y fuera del recinto, luces de colores en pulseras para todos los presentes, lásers, globos, lluvia de papeles, tres escenarios. Algo así como un tanque de Hollywood con todos sus efectos especiales, y que además tiene un gran actor en el papel principal.

Ya desde el comienzo, con la seguidilla a todo color entre “A Head Full of Dreams”, “Yellow” y “Every Teardrop Is a Waterfall”, el líder de la banda se encargó de enfatizar su performance en ese rol. “Buenas noches porteños y porteñas”, dijo en un español austero pero amplio, que se prolongó durante toda la noche: a lo sumo habrá dicho 20 palabras en inglés en las más de dos horas de show. Acto seguido, luego de envolverse en una bandera argentina, recorrió a trote toda la pasarela, siempre enfocando su mirada y sonrisa en las cámaras que giraban a su alrededor.

“Ustedes son el mejor público del mundo, si quieren cantar conmigo, háganlo ahora”, sostuvo para la coda de “The Scientist”, momento en el que la intimidad de su piano animó las gargantas de los presentes. Y como si ese instante sigiloso les fuese ajeno, en seguida reconstruyeron el boliche mainstream que pregonan desde hace años. Tras “Paradise”, el remix de Tiësto de ese tema animó la fiesta: al grito de “¿quieren bailar? ¡Dame ritmo!”, Martin se movió por cada extremo, mientras los aullidos descontrolados zumbaban en los rincones del estadio.

“Si quieren mandar energías al mundo, ahora es el momento. Nosotros queremos mandarles nuestras oraciones a Hernán Diego Mendoza, Diego Enrique Angelini, Alejandro Damián Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferruchi, los cinco amigos de Nueva York”, consignó en referencia al atentado sufrido en esa ciudad, antes de tocar “Everglow”, en una nueva personalización del concierto. Luego, nuevamente en el escenario principal, el arpegio del piano de “Clocks” cambió el ritmo e incluso encontró una oscuridad a lo Radiohead en un pasaje instrumental.

Los movimientos calculados continuaron con “Charlie Brown” (reinició incluido como en muchos de sus shows), “Fix You” (con demostración vocal y física en el pique corto) y “Viva la Vida” (uno de sus más grandes himnos de estadios), entre otros. Luego de la ya citada canción de Soda Stereo (el mejor momento musical de la noche) e “In My Place” (con la voz a cargo del baterista Will Champion), llegó una última sorpresa.

“Hemos escrito una nueva canción, se llama ‘Amor Argentina'”, explicó Martin entre gritos. Y, en clave de tango y español, cantó: “Del amor soy explorador, buscándolo por toda mi vida / Pero señor, aquí la búsqueda terminó porque viví el amor en Argentina“. Según él, esa fue la “primera vez y tal vez la última” para ese tema, aunque probablemente el destino de la banda no encajará en esa frase: para Coldplay, siempre habrán más fiestas orquestadas.