16/02/2018

Charly García en el Coliseo: otro regreso sorprendente

Aunque cantó muchos temas de "Random", no dejó nada librado al azar.

Charly García

Las últimas veces que había estado con Charly García para entrevistarlo, si bien lo había notado muy bien de la cabeza, me había parecido que tenía muy poca voz, además de los problemas de movilidad por su quebradura de cadera. Pero me había dicho gente cercana, que había estado en los ensayos, que Charly había recuperado mucho su caudal vocal. Entonces, antes de este show del regreso, me preguntaba cómo iba a estar su voz, si iba a pasar lo que había pasado en los últimos años, que cantaba más la gente que él. Y esa fue la primera gran sorpresa de la noche: Charly cantó palabra por palabra de cada tema. Estaba muy pendiente del canto, algo que en la última década (o más) tal vez era su punto más flojo en los shows. Anoche se lo escuchó nítido, claro, y se entendía cada palabra.

Arrancó con “Instituciones”, de Sui Géneris, y tocó temas de toda su carrera solista; no hubo de Serú Girán ni de La Máquina de Hacer Pájaros. Pero el hecho de haber arrancado con una de sus primeras canciones y haber tocado muchas de Random, su último disco, demostró que Charly no se centra en una sola etapa de su trayectoria, como lo hizo en otras oportunidades, sino que le gusta recorrer todo su repertorio. Hubo algunas sorpresas y también clásicos de Clics modernos y Piano bar. Uno de los hallazgos de la lista de temas fue “Reloj de plastilina”, porque podría haber elegido otro de Filosofía barata y zapatos de goma. Y además, las canciones de Random ya se transformaron en clásicos.

No me sorprendió que la banda estuviera afilada porque toca hace mucho con él: los chilenos, el Zorrito, Rosario Ortega. Charly estaba en un costado, sentado en una especie de trono, con todo preparado para que no sintiera molestias por su cadera y sus problemas de movilidad. Nunca se paró de allí. Obviamente, no es un atleta: Charly tuvo la vida que tuvo y tiene los años que tiene, y eso hace que no esté en óptimas condiciones físicas. Pero tenía sus teclados adelante y se lo vio siempre de buen humor, haciendo chistes entre canción y canción, compartiendo, y muy conectado con la gente además de con la música.

Charly García

Lo realmente llamativo, al punto que me puse a hablar con la gente para entenderlo, fue la cantidad de millennials que había en el show. No eran grupitos: la mayoría del público eran chicos de entre 18 y 30 años. El primer análisis que hice fue "las entradas se vendían por internet, los más jóvenes tienen mejor acceso y saben cómo comprarlas mejor que los más grandes", pero no fue así, porque Charly sólo permitió vender el 30% de entradas por la web.

Es para un estudio sociológico, porque la realidad es que los tipos con la trayectoria de Charly, que fueron tan emblemáticos en momentos musicales y sociopolíticos del país, llevan públicos de generaciones anteriores, que fueron marcados en aquellas épocas. En cambio, el público de Charly está totalmente renovado. Mantiene, por supuesto, las viejas generaciones que lo amamos y lo seguimos, pero era sorprendente la cantidad de jóvenes que había en el show. Obviamente, esos chicos conocen su historia, seguramente pasada de generación en generación, pero creo que Random tiene mucho que ver con esa renovación: hablé con varios chicos y me decían que para ellos es como un disco de los Beatles. Es un álbum que le dio a Charly un aire fresco en cuanto a público.

Sinceramente, tiendo a "perdonar" cualquier desilusión de un artista que me gusta. A Charly le he "perdonado" de todo: ir a verlo y que tardara tres horas en salir al escenario,  que cantara mal, que no cantara, que tocara mal, que el show fuese caótico. Le he "perdonado" que hiciera una versión de "Cerca de la revolución" de 25 minutos... Al ser Charly, uno tiende siempre a tratar de entender o de "perdonar" -dejarla pasar, más que perdonar-, y no ser tan duro ni crítico con un emblema. En esta oportunidad fui dispuesto a eso, fui a decir "bueno, si me desilusiona...", pero no hubo nada que "perdonar" o que dejar pasar. Fue impecable, prolijísimo, y la mejor demostración fue que empezó a horario. ¡Charly García puntual!

Desde esa rareza en adelante, todo fue perfecto: el sonido, las canciones, la voz... Intachable. De hecho, él tenía el show tan armado, tan estipulado qué iba a hacer en cada momento, las imágenes en las pantallas que acompañaban, las canciones, que la gente se quedó 20 minutos pidiendo una más, y Charly no salió, pese a que siempre le gustó volver, hacer bises, improvisar, seguir de largo y romper con lo previsto. En esta oportunidad estaba tan claro el principio, el medio y el final del show que Charly respetó a rajatabla todo lo que se había propuesto. Y con eso dejó contentos a todos.

Charly García