08/12/2017

Café Tacvba en el Gran Rex: tiempo transcurrido

Los mexicanos siempre encuentran nuevas maneras.

"Futuro" y "Disolviéndonos", las dos canciones con las que Café Tacvba arrancó la presentación de Jei Beibi en Buenos Aires, tienen al tiempo como temática en común. Nada raro, si se piensa que para cerrar su contrato con Warner el cuarteto de Satélite había elegido titular Tiempo transcurrido a un compilado con las canciones en el orden inverso al de su aparición. Y lo cierto es que transcurrió mucho tiempo desde que Rubén Albarrán, Emmanuel del Real, y los hermanos Joselo y Quique Rangel pusieron en marcha a la banda de rock más importante de la historia de México. En todos esos años, el grupo se reconfiguró varias veces y encontró una dinámica propia con tiempos libres en los que reencauzar la energía colectiva, mientras entregaba una y otra vez canciones bellas, movilizadoras y cuestionadoras.

Jei Beibi, el primer álbum independiente de Café Tacvba, tiene bastante en común con la frescura inicial del grupo, aunque haya sido grabado por cuatro hombres maduros con una visión ampliada del mundo, las relaciones, el tiempo, la naturaleza y la eternidad. Eso aparece reflejado en las canciones del disco y también en su traslado al escenario, en el que los siempre graciosos comentarios de Albarrán entre tema y tema ahora tienen bastante de bajada de línea (sobre el trato a los estudiantes, las mujeres, la comunidad LGBTQI, los niños y los animales... en una misma tirada). Y también su negativa a tocar el hit "La ingrata", acorde al cambio de paradigma a partir de Ni Una Menos.

Pero el tiempo también ha convertido a los tacvbos en una maquinaria escénica impactante, con una puesta sencilla (sólo una parrilla de luces de fondo y otros focos a los costados) pero más que efectiva, y el agregado de un multinstrumentista que cubre cualquier hueco posible. El comienzo del show en el Rex fue algo frío para los estándares de Café Tacvba, porque además de las dos canciones mencionadas hizo una más de Jei Beibi, "Matando", pero "Volver a comenzar" llevó a todo el teatro a ponerse de pie. Lo cual no deja de ser una rareza, ya que se trata de una suerte de suite en varias partes con tempos bien diferentes... El hitazo "Eres" puso a Del Real al frente del escenario con su guitarra acústica, donde siguió por varios temas (el flamante "Qué no", entre ellos).

La intensidad subió con "53100", en la que los cuatro terminaron apiñados y con sus instrumentos al frente, una pose rockera con más de una capa de interpretación posible, tratándose de Café Tacvba. Dos covers del viejo y querido Avalancha de éxitos, "Cómo te extraño" y "Chilanga banda", hicieron inútiles las butacas del teatro, porque nadie se quedó sentado. Y después de dos con historia, dos nuevas: la energética "Me gusta tu manera", con Albarrán desatado, y "Un par de lugares" (pegada con "Puntos cardinales").

Ya puesto a bromear con que se terminaba el show, Albarrán le pidió a todo el público que levantara los brazos. "Es muy chingón. Se siente una liberación chingona. Como que se sale todo el mal pedo por aquí. Sobre todo, si no utilizan desodorante, muchachos. No importa que huelan, es rico oler a uno mismo", dijo entre risas, antes de afirmar que con los brazos levantados se veía como "un campo de florecitas". Era la presentación para "Las flores", el clásico de Re, que logró una adhesión inmediata continuada en "EO". "Ahora sí llegó el fin", soltó el cantante antes de aclarar jocoso que se refería al "fin de la humanidad". Pero en realidad era la introducción de "El fin de la infancia", que todo el mundo fue capaz de bailar por su cuenta.

"Chica banda" cerró antes de los bises dejando la energía a tope, por eso sorprendió que Del Real cantara la reflexiva "El mundo en que nací", solo con su teclado. El bolerazo "Enamorada" llegó antes de que El objeto antes llamado disco tuviera representación doble en la lista con "Pájaros" y "Volcán". Y la plácida mirada de "Medio día" completó una primera parte de los bises que disipó la electricidad que la banda había logrado, y que le restó impacto a "1-2-3". Antes de la canción que abre Jei Beibi, Albarrán había dado su larga alocución ya mencionada, sin ninguno de sus compañeros en escena.

El final, con "El baile y el salón" y "Déjate caer" sí encendió de nuevo al público, que celebró la coreografía de los tacvbos y se amontonó frente al escenario para estrecharles las manos. Porque el tiempo transcurrido no ha hecho otra cosa que solidificar una relación intensa entre los cuatro músicos y sus seguidores, dispuestos a preguntarse una y otra vez qué "niu güeis" (así se llama la gira actual) tendrá Café Tacvba para proponerles.