02/12/2019

Buenos Aires Trap: el fenómeno de los outsiders

Mákina de armado.

Buenos Aires Trap

A muchos les cuesta entender cómo fue que esos chicos que tomaban cerveza y rapeaban en las plazas se convirtieron en estrellas de la música urbana, llevando sus caras a las tapas de las revistas y su lenguaje y simbología a los medios tradicionales. No hay forma sencilla de explicar que el trap, ese escandaloso “agite tumbero” -en palabras de un lector de Silencio- haya eclipsado a otros géneros en las pistas de baile y las reproducciones de Spotify en tan solo tres años. La segunda edición del Buenos Aires Trap, que de la mano de Brahma puso a los generadores de cientos de millones de streams sobre el escenario del Hipódromo de Palermo, ayudó a los outsiders a hacer concreto ese fenómeno.

Miles de jóvenes (algunos muy, otros no tanto) colmaron el césped sintético del predio desde temprano, en una jornada que arrancó apenas después del mediodía con DJ Aleja Mami y terminó recién a las 2 de la madrugada con Duki. Casi 13 horas de música apenas interrumpida por la presencia del streamer más prolífico de la Argentina, Coscu, que ofició de host y hasta llegó a compararse con Misionero, el expresentador de la Batalla de los Gallos y actual presentador de FMS.

Con razón y cierta lógica, los mejores nombres siempre quedan para el final. Paco Amoroso y Ca7riel sellaron al atardecer uno de los mejores shows del sábado con “Jala Jala”, un tema cuyo estribillo parece un ritual aborigen combinado con los gritos de Gohan al transformarse por primera vez en Super Saiyajin 2. Ya en la noche, Neo Pistea tocó el siempre bizarro “Messi” y cerró con “Tumbando el club”; a pesar de la oscuridad, para este momento parecía verse mucha más gente en el predio. A Neo le siguió Nicki Nicole, la dueña de la Music Session de Bizarrap más vista de todas (62 millones de reproducciones), que presentó por primera vez su álbum Recuerdos en medio de críticas -en el Hipódromo y en redes- por su voz en el vivo.

“Yo lo único que quiero es que cargue para ir a filmar a C. Tangana”, dijo una chica de no más de dieciocho años en una charging station. “Si se me apaga el celular en el medio, me mato, boluda”. Sin embargo, su fanatismo no fue el denominador común: la gente se prendió con las canciones del madrileño recién pasada la mitad del show. “¿Hay alguien ahí, Buenos Aires?” repitió C. Tangana. “¿Dónde está el círculo?”, preguntó varias veces antes de tocar "Still Rapping". Cerró con el meloso “Llorando en la limo” y la gente, una vez que se fue, pidió “una más y no jodemos más”; el pedido no se cumplió.

A C. Tangana le siguió C.R.O., que dio un show de unos 35 minutos con todo el público saltando y cantando... salvo en la mitad, cuando Homer el Mero Mero, con quien el neuquino formó el grupo de rap Bardero$, subió como invitado. A pesar de que el campo gritó su nombre al llegar, sus partes rapeadas generaron un silencio que sólo se rompía cuando ambos artistas gritaban “Esto no es música, es…”. Ahí, los espectadores sabían cómo completar la frase: “¡Droga!”.

Anteúltimo en el lineup, Khea apareció en el escenario y -en su condición de, entre comillas, old school del género- trajo tanto lo más fresco de este estilo como los primeros pasos del trap argento. “Se viene un tema que todos se lo conocen. Éste fue el tema que arrancó con toda esta mierda”, se dirigió al público refiriéndose a B.U.H.O., uno de los hits icónicos de la mejor época de Mueva Récords. El pogo alcanzó un pico que se repitió en “Tengo 30”, “Nivel” -con Lucho SSJ-, “Mi Cubana” y en “Vete”, en donde la euforia lo llevó a tirarse al público. Khea cerró su turno con “Loca”, la canción más reproducida de la historia del trap local, con una guitarra eléctrica de fondo acompañando a su voz y al beat. 

Más allá del atraso de más de una hora, lo mejor de la noche fue Duki, el artista que le abrió puertas al género y ayudó a que un festival como el Buenos Aires Trap sea realidad. Su show, el más largo del día, comenzó con el tema que, probablemente, más represente su estilo de vida y a su personaje dentro del círculo de traperos argentinos: “Rockstar”. ¿Mejor forma de empezar su set? Seguramente no. En el medio pasaron todos los temas de su primer álbum, Súper Sangre Joven, menos “One Million Dollar Baby”; “5 Stars” -donde volvieron C. Tangana, Polimá Westcoast y Neo Pistea- y “Sake”, junto a West Dubai. El largo último trayecto del día fue ocupado por cinco hits (¿los otros no lo eran?) que marcaron de una forma u otra su carrera y explotaron todos rompieron récords. “Hello Cotto”, “She Don´t Give a Fo”, “Goteo”, “Hitboy” y nuevamente “Tumbando el club”, el remix con el que se empezó a conocer a este grupo selecto de súperestrellas como los Avengers del trap. La imagen del día: en el estribillo, después de la parte de Cazzu (que no estaba), a C.R.O. le dieron un bate y se puso a golpear un auto de policía que había en el escenario. 

Hasta en un festival como este, cuya premisa gira en torno a un único género, sucede que los gustos del público no son homogéneos: mientras que algunos pagan la entrada para ver a Duki y a Dak1llah, otros llegan esperando a C. Tangana, Khea y Bhavi.

Fuera de los horarios centrales, cuando muchos escapan hacia los costados a descansar hasta el primetime, sucedió el efecto contrario: fueron varios los "no headliners" que incorporaron una gran masa de espectadores, que se encastraron con los que siempre permanecieron pegados al escenario. El primero de ellos fue Dillom, a quien Coscu no hizo a tiempo de anunciar su nombre, opacado por los gritos y las corridas del público desde el beer garden y hacia el centro del campo. A pesar de demorarse en entrar en escena, inició el primer pogo de la jornada con "A$AP", usando un spanglish digno de cualquier argentino que no rindió el First Certificate.

Otro que provocó dicho fenómeno fue Bizarrap, quien en 2019 despegó del mundillo batallero para asentarse en el musical. Sus BZRP Sessions generan expectativas todos los días; no por nada, ante el anuncio de su show por parte del anfitrión, el público se arrimó para ver cuáles de todos los invitados a su estudio subirían al escenario. El primero de ellos fue Pekeño 77, seguido por el mexicano Alemán (¿el a.k.a. más extraño de todos?), y el one-hit wonder tucumano John C. Los últimos tres feats fueron los de Kiddo Toto, Frijo y Dillom.

Fotos Duki, Khea y La Queen: Lauría / Gentileza

La Queen, que presentó su disco Re Fuerte a un día de su estreno, y Zanto, que venía de Uruguay, contaron en sus respectivos shows haber sido espectadores en el primer Buenos Aires Trap, en febrero pasado. “Les quiero decir que luchen por sus sueños chicos, chicas, chiques. Este año vine a ver la primera edición del Buenos Aires Trap, estaba allá y dije ‘ojalá que algún día esté tocando con mi música’… y mirá, loca, ¡acá estoy! ¡Wuju!”, dijo la oriunda de Fuerte Apache.

Por su parte, Seven Kayne, que desató algunos pogos a la luz del día, lanzó un mensaje motivador a todos sus fans (a los que no considera como tal, sino como familia) y los obligó a perseguir sus sueños sin, cómo no, hacer referencia a él mismo. “No dejen que nadie les diga qué pueden o qué no pueden hacer. Yo estoy parado acá haciendo lo que tengo ganas y soy la prueba de que se puede”, definió.