14/11/2016

Air en el Music Wins 2016: tecno afrancesado

Nadie quisiera poder vivir sin aire, señor cantante de Maná.

Lo primero que hace Nicolas Godin sobre el escenario del Music Wins es rasguear una guitarra acústica. Por si algún desprevenido todavía creía que Air es un dúo de música electrónica, el comienzo del show es con "Venus", una canción diáfana de coros celestiales y bombo ausente. Detrás de Godin, su socio compositivo Jean-Benoit Dunckel y dos músicos que se suman para la ocasión completan la formación diseñada para ponerle sonidos a un fogón en la Vía Láctea.

En plena gira de presentación del compilado Twentyears, Air parece decidido a mostrar que encuentra su sentido de pertenencia más en la chanson francesa y en el impresionismo que en la rave. Por eso, "Don't Be Light", construido a partir del beat y no de la melodía, fue apenas un intento de escape que se desvaneció para que "Cherry Blossom Girl" devolviera las cosas a su lugar. En la misma línea de los chansonniers (de Josquin Des Pres en el siglo XV a Serge Gainsbourg en el XX), Godin y Dunckel susurraron un estribillo para hamacarse bajo un sol en sepia, aunque sobre Tecnópolis ya era la medianoche y las nubes apenas dejaban ver la Luna.

El tridente "J'ai Dormi Sous L'eau", "Remember" y "Highschool Lover" fue el segmento de gloria para las teclas. Primero Dunckel resfignificó el toque de sintetizadores a partir de su enfoque pianístico, en una composición que se desarrolló en forma de mosaico con ciertas deudas a Debussy. En el segundo, Godin se calzó el vocoder (ahora y para siempre patrimonio de sus coterráneos Daft Punk) mientras el resto de la banda trabajaba con paciencia para desmaterializar el dance hasta tranformarlo en una textura tan etérea y nebulosa como las luces que caían sobre el escenario. Por último, la versión instrumental del tema principal de Vírgenes Suicidas dejó a todos con ganas de corear pero ofreció una nueva postal impresionista, esta vez a la manera de Erik Satie y sus gimnopedias.

Recién después del mantra "People in the City" y el madrigal con psicotrópicos "Radian", "Alpha Beta Gaga" se estableció como una gema con musculatura pop gracias a la batería desbocada y ese silbido para estadios y radios. Tal como en su discografía, una de Talkie Walkie recuperó la simpleza luego de la visita al esquivo 10 000 Hz Legend. Pero para la seguidilla de hits había que esperar a que "Talisman" y "How Does It Make You Feel" fueran el último remanso de landscapes oníricos.

Entonces sí, tres de Moon Safari (el disco debut del dúo, con el que reclamó el trono del downtempo) fueron la puñalada amigable del final. La naive "Kelly Watch the Stars" precalentó el final anunciado para una gira de presentación de un grandes éxitos. "Sexy Boy" y "La Femme d'Argent" se caían de maduros en el cierre del festival, pero no por eso perdieron efectividad. En un show que hubiese corrido mejor suerte al promediar la jornada y con una puesta visual acorde, Air dejó en claro que sus canciones son más aptas para aquel que quiere apoyar los pies en el pasto antes que en la pista de baile.