26/10/2019

Acru en Groove: la palabra es un contrato

La nueva vieja escuela.

Acru

En uno de los tantos pasajes en los que Acru habló con el público que agotó las localidades de Groove, se tomó el tiempo para explicar la diferencia entre rimar y hacer hip hop. "Hacer hip hop significa que le sumás compromiso y contenido", resumió. Acto seguido, pidió levantar las manos y mandar energías al pueblo chileno. Antes, en otra de sus intervenciones, gritó: "Esto no es pop ni trap, esto es rap argentino".

Agustín Cruz tiene 24 años y ya parece un viejo lobo de la escena. La distancia entre él y la camada de traperos que lidera Duki es tan grande en lo estético-ideológico que parece generacional. Ir a ver un show de Acru es, sin vueltas, ir a ver un show de hip hop puro y duro. En el escenario está él, sus visuales y Haze, un DJ que domina el scratching como si hubiese aprendido a caminar sobre discos de Run DMC.

El compromiso con el pulso social y con el destino del hip hop dominan la lírica en estudio y la ética en vivo de Acru. Y así fue que, el viernes de veda eligió "Aparte" para dar comienzo con versos que disparan ambos sentidos: "Si buscara la guita, me hubiese hecho contador / O abusar de mi condición de artista con canción de pop / MC misógino pierde si estoy yo frente al micrófono". Sin necesidad de forzar el beef ni dar nombres propios, esas barras le sirvieron para sentar posición y distanciarse. Corta.

 Sin más armas en la mano que un flow con toda la jeta, Acru hizo de su palabra la columna vertebral del show. El dominio del doble tempo, de la construcción de rimas, aliteraciones y skills de todo tipo fueron suficiente para no depender de ningún artilugio extra musical. Todo se armó a partir la alquimia entre DJ y MC, como en los viejos tiempos. En "Conversación" ese ida y vuelta se llevó al extremo con Acru leyendo desde un cuaderno y Hase completando con palabras sampleadas desde sus controles.

Después de "ANIMAL" (el tema que grabó con Wos, ausente anoche), llegó el momento de la metáfora futbolera con "Román" y "G.O.L.", una de las seguidillas más celebradas. En el primero, dejó en claro que la necesidad no va a contramano de la creatividad y echó mano a su historia de vida: "Escribir con hambre me llevó a ganarme el pan / Con la actitud descarada de picarla en un penal"; en el segundo, el foco se fue a su ADN musical y familiar: "Hay cosas que no van a cambiar / Mi conexión con el ritmo o el amor a mamá".

En la segunda mitad, con freestyles incluidos, Acru reafirmó sus convicciones. Por eso, "El origen", el tema que da título a su primer disco (lanzado en 2017), pegado a su último single "Ready for Woo", editado el mismo día del show, funcionaron como elipsis lógica. El boom bap entre citas a NAS, Notorious B.I.G. y Tupac que se hace bien claro en sus discos también tuvo su correlato en vivo. "Mi sello es mi actitud, mi convicción mi marca / Mi verso es infinito cuando mi boca es una itaca", rapea en la última como una suerte de gángster de la letra.

Es que, entre tanta sobreoferta de trap de moda, la lectura que hace Acru de la vieja escuela, distanciado en tiempo y espacio, es más un acto de resistencia que de reacción al progreso. Y por eso va al frente con la espada (anoche sonó "Hattori Hanzo"), con la pluma y la palabra.