19/04/2019

6 momentos especiales del Festival GRL PWR

En Córdoba y juntas.

Candela Pérez / Festival GRL PWR / Gentileza
Festival GRLPWR

Una grilla exclusivamente femenina a lo largo de 12 horas y fuera de Buenos Aires: ayer fue la segunda y última jornada del Festival GRL PWR, que vio pasar unas 4000 personas entre las 16 y las 4 por el Espacio Quality de la ciudad de Córdoba. Participaron más de 20 bandas y solistas argentinas (entre las headliners: Marilina Bertoldi y Miss Bolivia), y de otros países (como la chilena Ana Tijoux y las rusas Pussy Riot, que el martes estuvieron en Niceto). Fue la segunda edición del encuentro, que hoy se repite, con algunas variantes, en Rosario. Aquí, un repaso por seis momentos relevantes de un festival que apostó por el talento femenino y el público federal.

1. Hienas, el proyecto paralelo de Las Rusas Hijas de Puta

GRLPWR

Buena parte de quienes llegaron temprano al Festival GRL PWR se acercaron al escenario verde para ver de qué va el proyecto del ala femenina de Los Rusos Hijos de Puta. Y lo que encontraron fue alguna versión de la banda que comparten con Julián Desbats y Santiago Mazzanti, pero también el gore de “Al macho, machete”, una historia que recopila escenas de acoso callejero aceptado con sumisión, y, giro argumental mediante, termina peor que la visita de BeatrixKiddo a los 88 maníacos.

Después de rotar instrumentos, Lulú pasó a la batería y repitió los golpes de un bombo cumbiero, y Florencia, en la guitarra, alternó tres tonos bailables para repetir el mantra “Estamos en el siglo XXI / y la gente todavía se horroriza con un culo”. Esos dos versos terminaron en cinco personas de espaldas al público, moviendo el culo para buscar el horror del siglo XXI, aunque sin éxito. Lo que empezó con el punk de la voz cruda de Luludot terminó en fiesta en el escenario cerrado del festival.

2. La vuelta de She Devils

Si hay un árbol genealógico posible para iniciativas como el GRL PWR, la semilla es la que plantaron mujeres como Patricia Pietrafesa y Pilar Arrese, que hace más de 20 años pensaban el Belladona, un festival con un lineup únicamente femenino. “Los hombres solo hacen de sonidistas o bateristas”, decían en esa época, y era lo que ocurría con el trío punk She Devils, cuya tercera pata primero fue Lucio Adamo y luego Inés Laurencena. Ninguna línea recta, ningún camino fácil: desde aquellas fechas con 14 bandas y solistas, y convocatorias que escalaron del Salón Pueyrredón hasta Cemento.

En Córdoba, la sorpresa y la emoción de Pietrafesa se hicieron evidentes. “Recién las veía mientras cantaba y me acordaba de nosotras tocando en lugares de chabones donde nos atacaban”, dijo la bajista. “Hubo momentos de 2000 en que nos agredían mucho. Pero lo importante es que ahora estemos juntas, y demostrando que hay otras formas de hacer y vivir recitales”.

3. Las visuales de Ms Nina

Es cordobesa, vive en España y suena como mucho de lo que llega desde Puerto Rico. Anoche, Ms Nina levantó la bandera del reggaetón y avisó que “las chicas también pueden cantarlo”. Por fuera de las enfocadas en el trap y en el hip hop, muchas de las cuales integraron el line up del festival, ella es una de las pocas cien por ciento reggaetoneras.

Anoche, acompañada de una DJ y bailarinas, le declaró amor incondicional a los culos: “A todos los tipos de culos, a los gordos, a los flacos, a los que tienen celulitis, ¡aguanten los culos!”. Ya terminado el horario de protección al menor, Ms Nina se despachó con unas visuales diseñadas para horrorizar señoras defensoras de las buenas costumbres, de las que probablemente habría pocas entre su público. “Yo te robo a punta de pistola, solo tengo que mover la cola”, cantó la cordobesa mientras la pantalla exhibía perreos intensos, individuales, en pareja y grupales. Poca ropa, mucha fluorescencia y la consigna de “perrear hasta que se rompa el pantalón”.

4. El punkteen de Las Ex

Con unas ganas bárbaras de escribir paredes con liquid paper: asi quedó el público del GRL PWR después de escuchar al cuarteto punk mendocino. Las Ex tienen un solo disco, Primera temporada, y un sentido del humor que atraviesa las canciones de corazones rotos como “Gato tricolor” (“Aunque me dejaste / me acuerdo de vos / que alguien me atropelle por favor”), pero también otras tan inclasificables como las que hablan de madres saliendo del closet (“Hoy les voy a presentar / A la novia de mamá / No pude reaccionar / Cuando me dijo que / Tiene una mujer, tiene una mujer / Lamiéndole el vientre”). Odas al porro, repudio al maquillaje y guitarras surf: todo lo necesario para sobrevivir a la escuela secundaria y también después.

5. Las múltiples versiones de Sara Hebe

Sara Hebe salió al escenario con Ramiro Jota, el comandante de sus beats, más batería y coros a cargo de su hermana menor, que suele acompañarla en los shows. Desde “El juego de la Luna”, reversionó buena parte de los temas de sus discos, en lo que es casi un sello personal de la rapera: ¿cuántas formas distintas existen de cantar lo mismo?

Podría decirse que los mejores covers de Sara Hebe son los que ella misma hace sobre sus propios temas: ayer, por ejemplo, aceleró el rapero “Vuelvo a Boedo” con guitarras y baterías furiosas, hasta terminar acostada en el escenario pidiendo agua. Además de las versiones de sus propios temas, antes del cierre, aprovechó el paso de Luludot (Hienas) para cantar un fragmento de “Amorfoda”, de Bad Bunny.

6. La apuesta visual de La Femme D’ Argent

Agustina Vivo, uruguaya que reside en la Argentina desde hace rato, decidió presentar su proyecto al mundo como La Femme D’ Argent. Lo que, en principio, significa dos cosas: que es una mujer de plata (o del Río de la ídem) y que hay un universo femenino que a ella le interesaba de alguna forma reivindicar. “Cuando empecé, sabía que esto iba a tener que ver con mucho más que con la música. La Femme D’ Argent busca ser una experiencia que también contempla dimensiones ligadas a lo visual”, le dijo a Silencio terminado su show.

Ayer, después de Amazonas Crew, salió al escenario vistiendo un piloto que parecía llenarse de aire en cada uno de sus movimientos. En vivo, se mueve en el escenario como amasando el sonido, y ese aspecto sensorial le parece fundamental en LFDA. “Me alucinó pasar por el mismo escenario que Marilina Bertoldi, que considero una referente y me inspira mucho”, dijo. “El GRL PWR fue un festival con una energía muy cálida, muy particular. Creo que no hay nada como las mujeres cuando están unidas”.

(Crédito fotográfico: Todas por Candela Pérez excepto La Femme D’Argent por Catalina Calvo Doval)