13/09/2017

Black Rebel Motorcycle Club – “Little Thing Gone Wild”

El trío de San Francisco todavía se pregunta qué pasó con su rock and roll.

The Cosmopolitan of Las Vegas / Flickr

Después de 5 años de silencio, Black Rebel Motorcycle Club anunció para principios del año que viene la aparición de su séptimo disco de estudio. Producido por Nick Launay (Nick Cave, Arcade Fire), Wrong Creatures llegará a las bateas el 8 de enero próximo, y para acompañar el anuncio, el trío de San Francisco publicó un single de adelanto, “Little Thing Gone Wild”. Para celebrar la noticia, el staff de Silencio se calzó los chupines y la campera de cuero, conectó 50 pedales de efecto y dijo esto al respecto:

Joaquín Vismara: La discografía de Black Rebel Motorcycle Club suele transitar dos ejes bien marcados. De un lado, el garage valvular tamizado a través de space rock; del otro, el blues rural con una sobredosis de anfetaminas. Y si hasta ahora esas sendas solían ser paralelas con pocos puntos de contacto, “Little Thing Gone Wild” aparece como el vértice posible entre ambas ramificaciones. Un bajo gordo y bien distorsionado, una voz saturada de fuzz, una armónica rabiosa y un estribilllo caótico con un coro tribal hacen pensar en qué pasaría si The Stooges, Robert Johnson, The Jesus and Mary Chain y Spacemen 3 se cruzasen de noche en un callejón y resolvieran algunos asuntos pendientes a puño (no tan) limpio. Cada compás del tema suena a algo ya conocido, pero no deja de ser gratificante escuchar toda una serie de referencias sonando al unísono en una nube de caos generada adrede.

Roque Casciero: Black Rebel Motorcycle Club hunde sus botas y sus pantalones de cuero en los pantanos del Mississippi, enchufa los equipos a un generador alimentado por un molino de viento y de repente una tormenta eléctrica disfraza de noche el día. Y mientras el trío se pasa una botella de whisky destilado en algún alambique ilegal, lo que brota de los parlantes es una mezcla de blues rural y sucio cruzado por garage rock espeso, como si R.L. Burnside se hubiera cruzado con Jon Spencer en la época de Pussy Galore y no en la de Blues Explosion. “Little Thing Gone Wild” le hace honor a su título: es una cancioncita que se pone salvaje mientras BRMC encuentra su síntesis y los primeros rayos comienzan a bajar del cielo.

Miguel Mora: Los primeros 30 segundos de “Little Thing Gone Wild”, a pura base de bajo y percusión, con la voz de Peter Hayes como timón, crean el clima ideal para que luego arremetan unas guitarras chirriantes que zigzaguean entre desbocarse y bajar un cambio, con un riff casi de western siglo XXI. En conjunto, no suena a otra cosa que a Black Rebel Motorcycle Club, quizá la principal virtud de los californianos. En su mix de garage, shoegazing y post punk (por citar algunas de sus influencias más directas), BRMC hace rato que ha madurado un sonido propio que mantiene inmaculado en este nuevo single.

Sebastián Chaves: Como un viejo capítulo de Los Simpson que en cada repetición recuerda la cantidad de gags que contiene, “Little Thing Gone Wild” repasa cada uno de los trucos de los que está hecho Black Rebel Motorcycle Club. Un bajo cabalgando el bombo en negras inicia un viaje que se carga de espesor y putrefacción a medida que los inserts (la armónica endiablada, la guitarra humeante, el estribillo space rock) le dan cuerpo al tema. Y aunque los yeites sean conocidos y predecibles, Levon Been y Hayes son los decoradores de interiores perfectos para lograr que todavía resulte tentador visitar su garage. Aunque sólo sea para ver que cambiaron de lugar el póster y los amplificadores.