02/07/2020

David Gilmour invoca a Leonard Cohen en "Yes, I Have Ghosts"

That's how it goes.

David Gilmour

A cinco años de su último disco de estudio, David Gilmour reapareció sorpresivamente con una canción nueva. "Yes, I Have Ghosts" forma parte de la banda de sonido del audiolibro de su esposa, Polly Samson, titulado A Theatre for Dreamers. La novela imagina una serie de situaciones que involucran a Leonard Cohen en la isla de Hidra, donde vivió a principios de los 60, y ese aura se traduce a música en manos del exguitarrista de Pink Floyd. Para estar a la altura de la ocasión, el staff de Silencio se puso el traje entallado, buscó su sombrero fedora y se sentó a escribir lo siguiente:

Joaquín Vismara: En 1960, Leonard Cohen llegó a la isla de Hidra, compró una casa y diez años después se retiró convertido en poeta. Ese derrotero personal y formativo es uno de los tantos fantasmas que David Gilmour evoca en “Yes, I Have Ghosts”. Sin su Stratocaster negra nadando entre cascadas de delay, su primer tema en cinco años evoca al espíritu del cantautor canadiense en forma y contenido. Con pocos más recursos que una guitarra de cuerdas de nylon, un violín gitano, y la voz y el arpa de su hija Romany (con quien ya había homenajeado a Cohen hace unos meses) , Gilmour recurre al rincón más grave de su registro vocal para ponerse en la piel del autor de “Everybody Knows”. En el terraplén de una estación de trenes, el protagonista recibe en simultáneo a la vergüenza y la desgracia al ver a su mujer en brazos de otro, y los sentimientos laceran como los pedazos de un vitral roto. “Tengo fantasmas, no todos están muertos”, reflexiona Gilmour antes de aclarar que todos son tan blancos como las sábanas de su cama.

Roque Casciero: ¿David Gilmour jugando a ser Leonard Cohen? La idea parece a priori bastante tirada de los pelos, pero al ex Pink Floyd no le sale tan mal. "Yes, I Have Ghosts" tiene esas guitarras con influencia flamenca que le encantaban al canadiense, el violín intrépido tirando melodías, y el apoyo de la voz de Romany Gilmour para ese contraste entre tono grave masculino y sutileza femenina que era característico en el autor de “I’m Your Man”. Sería raro que el guitarrista profundice este camino más allá de la conexión con el libro de marras, pero, bueno, ¿quién le quita lo cantado?

Sebastián Chaves: De las tantas cosas que no esperabas para 2020, David Gilmour haciendo cosplay de Leonard Cohen seguro era una de ellas. Que el resultado, además, vaya mucho más allá de un mero desafío formal, es también inesperado. Una guitarra acústica, una voz en registro grave y un canto que es casi un recitativo son los elementos de los que se vale el ex Pink Floyd para disfrazarse del poeta canadiense. Pero el encanto está en el modo en que los une, como en un adobe de barro, melancolía y coraje que lo hacen cantar con la hidalguía de quien se toma un whisky con la parca que sí, que tiene fantasmas, y no todos ellos están muertos.