15/08/2018

Cat Power y Lana Del Rey se empoderan en “Woman”

Mujeres del mundo, uníos.

Eliot Lee Hazel / Gentileza
Cat Power

Aunque ya había anunciado el lanzamiento de Wanderer, recién ahora Cat Power adelantó el primer single, pero lo hizo ATR: la canción “Woman” cuenta con coros de Lana Del Rey. Como para escuchar el resto del disco habrá que esperar hasta el 5 de octubre, el equipo de Silencio sacó las garras para analizar el tema… y terminó ronroneando de placer.

Roque Casciero: Las notas iniciales en un Wurlitzer presagian un ambiente de intimidad, pero “Woman” sólo mantiene esa atmósfera por un rato: Cat Power regresa tras seis años para reafirmarse como persona (“el doctor dijo que estaba mejor que nunca”, canta) y como artista (“mi palabra es todo lo que necesito de verdad”), con una canción tan bella como su voz gastada, que aquí se cruza magníficamente con los susurros de Lana Del Rey. El tema sube su intensidad como si saltara escalones hasta el estribillo que repite “soy una mujer, mujer, mujer“. Una con un talento enorme, habría que agregar.

Sebastián Chaves: El clímax no llega, “Woman” mantiene una cadencia que tambalea en su propia seducción pero nunca se precipita; de hecho, el tema se va en fade out: es un blues con Alplax. Porque así lo quieren Cat Power y Lana Del Rey, que, en el estribillo cantan “Soy una mujer“, así, en singular. Y la amalgama de voces, que hace pensar que nacieron para estar juntas, sirve como constatación sonora de que la existencia de una artista que reúna las mejores cualidades de ambas sería demasiada belleza para este mundo.

Joaquín Vismara: “Si te encontrás gente que me conozca, quizás querrás que hablen y te cuenten de la chica o la mujer que soy“. Como un felino herido, Chan Marshall siente la necesidad de demostrar qué se esconde detrás de un cuerpo que libró demasiadas batallas, en una canción que comienza arrastrándose y engrosa su musculatura a medida que la letra (y por ende, su autora e intérprete) cobra cada vez más fuerza. Al momento en el que Lana Del Rey se acopla en un estribillo esperanzador, los versos suenan cada vez más autorreferenciales (“Soy una mujer de palabra, ya escuchaste. Mi palabra es la única cosa que realmente necesito“), un pedido de auxilio tamizado a través de la belleza.