26/07/2018

Babasónicos se llena de interrogantes en “La pregunta”

Dárgelos y compañía exploran nuevos territorios.

Gentileza
Babasonicos

A cinco años de su último trabajo de estudio (y a tres de Impuesto de fe, en el que reversionaron su repertorio en vivo), Babasónicos estrenó hoy “La pregunta”. El tema es el primer adelanto de su próximo álbum, que se editará el 12 de octubre, y del que mostrarán algo de material en su próximo show en Obras el 10 de agosto. Para hacer más corta la espera, los irresponsables del equipo de Silencio dijeron esto al respecto, ¿y qué?

Joaquín Vismara: “No se puede sólo desatar el nudo con un estribillo pop que lo repetís hasta que lo pueden cantar un conjunto de orangutanes“. Con una frase convertida en premisa, Babasónicos logra algo cercano a lo impensado: evitar el paso obvio después de tantos años de actualizar su plantada de bandera en el mainstream. Quien busque un hit instantáneo en “La pregunta”, la tendrá difícil: la canción se construye a partir de una economía de recursos microscópica para entrar en una mutación constante que poco tiene que ver con las fórmulas radio friendly. Entre frases brillantes (“A veces me echan de mi propia casa una hora antes que lo merezca“) y otras más endebles (“La vida es un vaso de gaseosa aguada“), Dárgelos et al edifican su propio universo de a una pieza por vez en uno de sus pasos más arriesgados, desafiando el umbral de tolerancia del escucha casual. Una vez que todo se acomoda, el tema termina. Una declaración de principios taxativa que deja en claro que si lo que se busca es algo lindo para escuchar en la radio, mejor volver a sintonizar el dial.

Sebastián Chaves: De un tiempo a esta parte, las canciones de Babasónicos se habían vuelto melodías de fácil resolución (tanto para los intérpretes como para los escuchas), hits de adhesión instántanea que generaban más certezas que enigmas. Pero “La pregunta” escapa, saludable y arriesgadamente, a esa lógica y se (de)construye como un pop destartalado donde los elementos si bien son reconocibles (hay un arpegio de guitarra, un bombo en negras y sintetizadores ochentosos) se ubican con un leve corrimiento del molde. “La música tendría que estar en otro nivel de dignidad”, nos dijo Adrián Dárgelos a fines del año pasado. Es bueno saber que, después de años en la zona de confort, la Babasónicos al menos lo intenta.

Ignacio Guebara: Jugando entre Giorgio Moroder y el segmento de covers con instrumentos de juguete del programa de Jimmy Fallon, Babasónicos se atreve a seguir explorando universos más o menos alejados. “La pregunta” no es un hit instantáneo y exige cierta repetición para asentarse en el oído, pero cuando se atraviesa esa etapa afloran detalles logrados (los sonidos cavernosos del final, algunas frases sueltas) que al principio pueden pasar inadvertidos. “¿Quién está dispuesto a luchar? ¿Quién está dispuesto a morir?”, se pregunta Adrián Dárgelos en el estribillo. Su banda versión 2018 parece decidida a correr el riesgo.