27/09/2018

Andrés Calamaro estrenó el primer adelanto de su próximo disco

De "Verdades afiladas" y corazones rotos.

Cecilia Salas
Andrés Calamaro

Andrés Calamaro no iba a terminar el año sin mostrar material nuevo: hoy lanzó “Verdades afiladas”, el primer adelanto de Cargar la suerte, su próximo disco de estudio.

El álbum, con fecha de salida para noviembre, estará compuesto por doce canciones o, como dice el comunicado de prensa “doce pasos para los oyentes anónimos y adictos a la música”. Antes de completar los otros once, opinamos sobre el primero.

Roque Casciero: Una despedida por carta, el final de otra relación, la sensación de que todavía quedaba fuego sensual… Andrés Calamaro vuelve a la arena con una canción de desamor, de esas a las que se les ve la sangre y que generan tanta identificación porque, claro, ¿quién no atravesó una situación similar? “Verdades afiladas” pide que se apague el fuego, pero también que la dama vuelva “para serle infiel” al tercero en cuestión, como para que quede claro que todavía quedan más que cenizas. Y la llama la sostiene la guitarra con slide de Richard Hinman, parte del elenco estelar que grabó Cargar la suerte, además de la melodía con el sello del autor, habitué del Heartbreak Hotel.

Joaquín Vismara: “Verdades afiladas” simboliza el regreso de Andrés Calamaro a su formato más cancionero después de años de incursiones intimistas propias (las Romaphonic Sessions) y ajenas (el disco de boleros de Poli y Prietto). Sobre un juego de guitarras que remite a los momentos más cristalinos de Alta suciedad, Calamaro le canta al desamor, pero sin sangrar por la herida. “Voy a olvidarte en cuanto pueda / Si no existo a tu lado ya no existo“, sentencia con la voz firme, en lo que es también un recordatorio de que todos somos víctima de las contradicciones ahí donde el corazón manda.

Sebastián Chaves: Si alguien sabe atravesar con canciones el dolor de un corazón roto, ese es Andrés Calamaro. Y también sabe, como nadie, que ese proceso no es lineal ni inmediato. Por eso, en “Verdades afiladas”, maneja las curvas y contracurvas de un presente poco dichoso. Dice que va a olvidarla, sí, pero “cuando pueda”, y también guarda la esperanza de que ella vuelva con él para serle infiel al actual. Igual de serpenteante que los sentimientos del Salmón se mueve la guitarra de Rich Hinman: porque la línea recta es el camino más corto entre dos puntos, pero en el amor los atajos no existen. Y Calamaro también lo sabe.