14/09/2016

Wilco - "Schmilco"

El acusticazo de Jeff Tweedy y compañía.

Wilco
7.3 10 8

dBpm Records

Wilco - "Schmilco"

Puntaje de los lectores: (7 votos)

Durante varios años, Wilco apostó siempre a lo grande. Cada nuevo movimiento del grupo de Chicago trazaba una ambición mayor a la del esfuerzo anterior, ya fueran álbumes dobles (Being There, 1996), canciones con tratamiento experimental deconstructivista (Yankee Hotel Foxtrot, 2002) o la mutación estilística constante dentro de un mismo disco (A Ghost is Born, 2004). Pero en los últimos años, a medida que creció y afianzó su propio terreno, la banda de Jeff Tweedy comenzó a desagregar componentes para encaminarse a un objetivo que había tratado de esquivar en cada nuevo lanzamiento: apostar a lo simple y preferir lo despojado por sobre toda reinvención de las estructuras convencionales.

Por más que el arte de tapa a cargo del artista catalán Joan Cornella sugiera una descarga eléctrica, no hay nada en Schmilco que garantice una dosis de alto voltaje en su contenido. Por el contrario, el décimo disco de Wilco transita una senda despojada al borde del intimismo, con doce canciones grabadas en las mismas sesiones que Star Wars, su antecesor del año pasado. En poco más de media hora, la banda opta por mover el amperímetro lo menos posible, en una veta más cercana a la que transitó su líder en Tweedy, el proyecto paralelo que tiene con su hijo Spencer.

El no-tan-nuevo andamiaje sonoro de Wilco parece un regreso a las bases, más particularmente a la adolescencia y la formación (artística y sentimental) de su líder y principal compositor. En "Normal American Kids", Tweedy describe al borde del susurro una postal que parece calcada de un capítulo de That 70’s Show, con zapadas, camionetas con los interiores alfombrados y pipas de agua, un refugio "para escaparme de aquellos chicos norteamericanos normales". La evocación del pasado es aún más evidente en "Someone to Lose", que le debe tanto a Big Star que el guitarrista Nils Cline no duda en colar entre estrofas el riff de "In The Street", de la banda de Alex Chilton y Chris Bell.

Wilco

A medida que el recorrido avanza, Wilco se encuentra en un tironeo de fuerzas en el que su costado experimental busca borrar todo trazo de anclaje a la música de raíz. "Cry All Day" avanza a velocidad crucero mientras el baterista Glenn Kotche rompe la monotonía de una base hermética con figuras, golpes a contratiempo y repiques que van en crescendo a medida que el tema sigue su curso. Poco después, “Common Sense” elimina todo vestigio de confort con una progresión de acordes edificada sobre una base intermitente y con armónicos de fondo en tironeo constante con la melodía principal. La puja se mantiene a lo largo de su duración, hasta que sobre el final una guitarra eléctrica con fuzz empieza a colarse desde el fondo hasta dominar el cuadro y hacer implotar el tema.

Ante un mismo escenario sonoro constante, Tweedy convierte a las canciones en la vía de escape para un sentido del humor irónico y ácido. A pesar de lo que su nombre sugiere, “Happiness” se define por un puñado de acordes en cámara lenta que poco tienen que ver con la dicha del título y una letra en la que se planta como un hijo demasiado complaciente (“Mi mamá dice que soy genial, y eso siempre me entristece / No creo que esté siendo agradable, ella realmente debe creer eso (…) La felicidad depende de a quién puedas culpar”). Cerca del final, les moja la oreja a Michael Jackson y Lionel Richie al modificar el lema de USA for Africa en “We Aren’t The World (Safety Girl)”, una diatriba política disfrazada de canción de amor (“Vi al candidato del partido del invierno dar un sermón, sacudía su puño así / Y todos se sentaban pálidos como una torta, y enamorados como una montaña estúpida de arcilla / Sé que un buen Armagedón podría hacerme el día / No somos el mundo, pero vos sos mi chica segura”).

Pero no todo toma distancia del pasado. Muchos pasajes tienen una filiación cercana a Sky Blue Sky, de 2007, sólo que sin sus reveses catárticos. “Locator”, el single adelanto de Schmilco, va de lo acústico al desenlace distorsionado en un viaje de ida y vuelta en poco más de dos minutos, y “Quarters” pasa de un clima de fogón para mutar en un soundscape bucólico sin preaviso alguno. A más de 20 años de su formación, Wilco parece haber encontrado un espacio en el que puede moverse sin tener que dar demasiadas explicaciones. O, como lo explica el propio Tweedy a su manera en “Shrug and Destroy”: “A veces quisiera liberar las cosas que todavía me importan / Los días continúan como un cuchillo puede llegar a entrometerse / Me pregunto quién destruye, cuando ya no queda nada, regocijarse”.

7.3 10 8

dBpm Records

Wilco - "Schmilco"

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