06/04/2018

The Voidz – “Virtue”

Julian Casablancas: caos y progreso.

The Voidz
7.2 10 17

The Voidz – “Virtue”

Cult Records
Puntaje de los lectores: (16 votos)

En una reciente entrevista con el medio estadounidense Vulture, Julian Casablancas se quejó del hecho de que Ed Sheeran sea más popular que Ariel Pink y aseguró que esto se debe a un “lavado de cerebro cultural”. “No entiendo por qué no puede haber un mundo donde Ed Sheeran acapare el 60% de la atención y Ariel Pink el 40%. Ahora es como que Ed Sheeran tiene el 99,5% de eso. Las bandas creativas fueron empujadas lejos de los márgenes”, sentenció. Ahí mismo, dijo que en el último tiempo se sentía más excitado por la política que por la música, y hasta rescató cierto contenido político en The Strokes, ejemplificando con “New York City Cops” que hablaba de la brutalidad policial.

Así es el Julian Casablancas de esta década. Atrás quedaron los días vertiginosos de principio de siglo en los que, al frente de The Strokes, actuaba con desdén y se convertía en un valuarte de lo cool. El de ahora, está preocupado por el contexto sociopolítico, busca salir de su zona de confort y se declara adversario a la llamada “música comercial”. Su ambición artística se densificó, y así lo demuestra en su derrotero solista, primero con la incursión en el synth-pop de Phrazes for the Young (2009), su único álbum firmado como solista, y luego al frente del inclasificable The Voidz. Tiranny (2014), el primero de este proyecto paralelo, lo llevó a empujar los límites al extremo de lo escuchable. Un álbum sobrecargado, en el que las ideas eran canibalizadas por el caos sonoro. Detrás de ese desorden no había crítica social: simplemente se representaba su propio caos artístico.

Virtue es un progreso en la carrera de Casablancas. Porque logra controlar el caos. Y controlar no es lo mismo que ordenar: la yuxtaposición de ideas y sonidos sigue presente, pero ahora consigue encauzarla en canciones art-rock que lucen su atractivo. “Leave it in My Dreams”, tema de apertura, es un indie pop que trae al Casablancas reconocible. Canta con esa expresión desganada que lo ha caracterizado durante sus más de 15 años de carrera, mientras los guitarristas Amir Yaghmai y Jeramy Gritter crean un ambiente melancólico a través de punteos y solos. Unos tracks más adelante, “Lazy Boy” ofrece una de las melodías más dulces que haya compuesto el neoyorkino y crece con un estribillo que pisa fuerte a partir del golpe de redoblante en manos del baterista Alex Carapetis.

The Voidz

(Foto: Cecilia Salas)

Por eso no es casual que el proyecto pasó de denominarse “Julian Casablancas + The Voidz” a simplemente “The Voidz”. La construcción simbólica de banda clásica logra que los objetivos sean más claros y así las intenciones artísticas y políticas queden mejor expuestas. “Pyramid of Bones” suena a lo más crudo de The Strokes procesado por un grupo de fanáticos de Donald Trump (“Soy un diablo, soy un villano”, canta en la primera estrofa). De modo similar, “One of the Ones” y “We’re Where We Were” utilizan la rabia guitarrera para generar un clima alborotado (“Un nuevo holocausto está ocurriendo / ¿qué? ¿sos ciego?”, dispara en la segunda). En “Think Before You Drink” el cantante se desnuda como nunca lo había hecho a través de una balada antibélica que emula al Bob Dylan de The Freewheelin’.

No obstante, Virtue dista de ser un disco de easy listening. Muchos de sus climas son opresivos, la instrumentación se diluye en el collage sonoro y las melodías se vuelven indeterminadas. Pero después de la sorpresa y ruptura, se convierte en un pequeño mundo (confuso, ecléctico) digno de ser explorado. La influencia inquieta de Ariel Pink se vislumbra en canciones como “Permanent High School”, “ALieNNatioN” y “Pink Ocean” que se valen de grooves y sampleos urbanos para crear escenarios oscuros. “Wink” entrega uno de los puntos más altos, en el que la banda crea su propia forma geométrica a través de la superposición de un ritmo enjaulado y una melodía encantadora.

En el extremo opuesto, Virtue pierde fuerza cuando la banda se deja llevar por la experimentación y el desconcierto se les va de las manos: “QYURRUS” despliega el espíritu más osado, jugueteando con melodías orientales, scratchs de guitarras y auto-tunes, dando como resultando una canción sobrecargada y flácida al mismo tiempo; “All Wordz Are Made Up” convierte al ritmo constante de la percusión en una tortura; y “Black Hole” es, simplemente, un thrash inexplicable. A eso se suman los cierres abruptos de las canciones, que atentan contra sus climas, y la extensión por demás larga (casi una hora) para un disco de semejante densidad.

En una escala que va desde el imprescindible Is This It al errático Tyranny, Virtue se ubica en un lugar intermedio. Sin llegar a ser lo más brillante de la discografía de Julian Casablancas, el disco llega a cumplir su meta y ofrece potencial para lo próximo de The Voidz. Y mientras más preciso sea el punto de encuentro entre el salir de la zona de confort y la sensibilidad pop, habrá más posibilidades de soñar con un mundo donde Ariel Pink sea igual de popular que Ed Sheeran.

7.2 10 17

The Voidz – “Virtue”

Cult Records
Puntaje de los lectores: (16 votos)