02/12/2016

The Rolling Stones - "Blue & Lonesome"

Mick, Keith, Ron y Charlie rejuvenecen como banda con las canciones de su adolescencia.

The Rolling Stones
8.1 10 18

Universal

The Rolling Stones - "Blue & Lonesome"

Puntaje de los lectores: (17 votos)

¿Cuál es el próximo gran paso a dar cuando se está al frente de la banda más longeva de la historia del rock? ¿Qué nuevo pergamino queda por alcanzar cuando la propia trayectoria está plagada de logros y méritos (y también algunos traspiés)? ¿Qué sentido tiene volver a afrontar un proceso creativo si el legado personal ya habla por sí solo? Después de once años de silencio discográfico, los Rolling Stones volvieron a encerrarse en un estudio para plasmar su vigésimo tercer disco, y el resultado final parece responder a todos los interrogantes anteriores con una premisa bastante clara: seguir adelante y mantenerlo simple.

Lejos de querer atizar una llama rockera entrada la tercera edad y todavía más de las intenciones de querer sonar modernos con 70 años a cuestas, Blue & Lonesome es lo más cerca que Mick Jagger y compañía estuvieron de alcanzar su propio regreso a las bases. Como una suerte de repaso autobiográfico, las doce canciones del disco son versiones de viejas luminarias del blues, cuyos originales se remiten a un recorte temporal entre fines de los 30 y principios de los 50; un viaje a su propia formación como melómanos y artistas, con un repertorio de standards que conecta con sus propios orígenes, bastante lejos de la estampa legendaria que alcanzaron con el paso del tiempo.

Con reversiones de clásicos de Howlin’ Wolf, Willie Dixon, Little Walter y Jimmy Reed, la comparación con la versión beta de lo que el mundo conoció como The Rolling Stones es tan inevitable como también difusa. Donde antes estaba Bill Wyman pivoteando la sección rítmica desde las cuatro cuerdas, desde hace más de dos décadas figura Darryl Jones, y el lugar del tecladista Ian Stewart hace rato que está ocupado por Chuck Leavell, arreglador y director de la banda en los últimos años. Hechas las salvedades, el repertorio elegido ofrece una estampa rejuvenecida del grupo, como si el simple hecho de volver sobre un puñado de canciones le inyectase una dosis de vitalidad mucho mayor que cuando acudieron a las composiciones propias en las últimas dos décadas.

The Rolling Stones

En poco menos de tres minutos, “Just Your Fool” deja sentadas las bases de cómo son las cosas en Blue & Lonesome. Una base blusera monolítica y marchante, con Jagger sacando chispas a la armónica para luego roer y masticar los versos escritos por Buddy Johnson, mientras Ron Wood y Keith Richards intercambian licks y figuras en sus guitarras sin reclamar protagonismo. “Commit a Crime” toma un giro más áspero cuando Mick se pone en el lugar de un tipo que quiere dejar a su mujer antes de que ella lo mate o viceversa. El clima se mantiene tenso y tirante hasta que llega otro pasaje instrumental en el que el cantante exprime sus pulmones, mientras Charlie Watts abandona su rol de metrónomo humano para hacer brillar los platillos de su batería a golpe limpio.

El aura de tristeza y soledad que evoca el título del tema de Memphis Slim que da nombre al disco se traduce en un blues de marcha lenta y tonos menores, el mismo aura que domina “All of Your Love”, esta vez coronada con un notable solo de piano a cargo de Leavell, como salido desde un juke joint del sureste estadounidense de la primera mitad del siglo XX. A la altura de “Everybody Knows About My Good Thing”, el espíritu de banda de sótano húmedo se expande con la incorporación de Eric Clapton. Como en sus años mozos como parte de The Yardbirds, el ex Cream arranca fraseos y punteos a su guitarra mientras Jagger personifica a un hombre que se desayuna que todo el mundo conoce a la mujer con la que sale… y todos tienen algo no muy grato para decir sobre ella.

Wood y Richards dan un paso al frente en “Ride ‘em On Down”, en un diálogo cruzado mientras un Hammond aúlla de fondo, una fórmula que rinde mejor sus frutos en “Just Like I Treat You”, cuando las guitarras se baten a duelo con la armónica de Jagger. “Hoo Doo Blues” y “Little Rain” brillan por el contraste: la primera, por su cadencia en cámara lenta con Mick arañando el tono más grave de su registro; la otra, por su aire de madrugada brumosa y de aire viciado, una atmósfera apenas sostenida por una progresión con economía de acordes y una batería con escobillas. Sobre el final, “I Can’t Quit You, Baby” marca el regreso de Clapton, y sus cinco minutos resumen el espíritu de zapada constante traducida a rejuvenecimiento de alma que impera en el disco. Con Blue & Lonesome, los Rolling Stones trazan la propia elipsis de su carrera, como un regreso al kilómetro cero de su propia historia. ¿Epílogo o reboot de franquicia? El tiempo dirá.

8.1 10 18

Universal

The Rolling Stones - "Blue & Lonesome"

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