02/09/2019

Taylor Swift - "Lover"

Amor romántico, libertad y baladas electrónicas.

Taylor Swift Lover
7.5 10 6

Republic Records

Taylor Swift - "Lover"

Republic Records
Puntaje de los lectores: (5 votos)

Lover es el séptimo álbum de Taylor Swift y también el inaugurador de la era de la libertad. Es el primer disco que graba para Republic Records luego de su divorcio con Big Machine, su sello de toda la vida que ahora le pertenece (igual que cada canción que haya grabado allí) a Scooter Braun, uno de sus enemigos públicos.

No se puede hablar de la música de Taylor sin hablar de su vida en las revistas y en los feeds: Lover no es sólo es una carta de amor total a Joe Alwyn, su novio del que no habla y al que no muestra, también es un “Bai, ni nos vimos” a su disquera anterior, a sus haters del pasado y especialmente al embajador de todos ellos: Kanye West

“I Forgot That You Existed” inaugura el disco dejando en claro -con chasquidos, coros livianos y un estribillo casi hablado- que se trata de un regreso de la Taylor Swift de principios de esta década, la de la ironía encantadora y la gracia etérea de “We Are Never Getting Back Together”. Cuando canta “No es amor, no es odio, sólo es indiferencia” le manda un besito al marido de Kim y hace un doble movimiento: sienta las bases para su nueva yo (la enamorada, madura y desapegada) a la vez reconoce que es una mentirita, un gesto un poco deshonesto. ¿O acaso alguien le escribe una canción a una persona de la que ya no se acuerda? Swift es amiga de lo clásico: del labial rojo, de las raíces country y de quedarse aferrada a lo que ya pasó.

Ese pop girly chicloso con letras picantes vuelve en “The Man”, en el que especula cómo la trataría la prensa y el ambiente artístico si fuera un chabón y diáloga con la época, algo que muchas veces la pasó por el costado. Lo mismo sucede en “You Need To Calm Down”, su himno anti bullying en el que canta -sobre una base de sintetizadores que remite a sus canciones de odio de reputation- que “El odio nunca hizo alguien menos gay”. Pero apenas dos canciones más tarde, Taylor Swift vuelve a su nube, a estar encerrada cantando frente al espejo, en “ME!”, la colaboración con Brendon Urie, de Panic! At The Disco. Allí, la percusión parecería adelantar un número de comedia musical y la letra autoafirmante podría ser parte de la banda sonora de un show infantil.

Taylor Swift
Spotify / Gentileza

Aunque esa faceta es divertida y hitera, será más recordada por sus canciones de amor, y es ahí donde el giro es nuevo: este no es un disco de desamor, ni de resentimiento ni, sobre todo, un disco victimizante, es el disco del amor del bien. “Cruel Summer” y sus sintetizadores oscuros, que remiten a la adrenalina de “Style” o la ansiedad de “Out of The Woods”, existe, pero pasa desapercibida entre tanta balada al romance estable. Ahonda un poco más en ese sonido en “The Archer” donde hace un esfuerzo por ser igual de bitchy con ella misma como cuando habla de otros: “Nunca maduré / Se está volviendo muy viejo” (Y sí), o “¿Quién podría dejarme alguna vez, querido? / ¿Pero quién podría quedarse?”.

Sin embargo, la mejor de todas las Taylor Swift del amor romántico es la que te deja entrar a su casa y te da un pedazo de su corazón: en medio de imágenes navideñas y vidas compartidas, sobre panderetas y cuerdas que tienen algo de la era country, describe cómo se siente estar enamorada (“¿Te conozco hace veinte años o hace veinte segundos?”, se pregunta). En “Paper Rings”, “Cornelia Street”, y “London Boy”, sigue dejando que su público espíe en la relación con Alwyn de la que no nos regaló nada más que este disco. Estas canciones están plagadas de imágenes de la intimidad y del talento demente que tiene para hacer una canción a partir de un detalle que otros no hubieran visto jamás. Como sucede en “Soon You’ll Get Better”, la colaboración con Dixie Chicks, donde describe la escena en la que se entera que su mamá está enferma y le dedica todo este montón de cuerdas enredadas.

Para el cierre, Taylor canta que el amor no es ni blanco, ni negro, ni rojo, como pensó alguna vez, sino que es dorado, como salir al sol. Y para hacerlo elige "Daylight", una balada electrónica, género del que se apropió en los últimos años.

Sería ideal que Taylor Swift se transforme en una más de nosotras, nos acompañe con la sabiduría de una hermana más grande en nuestras mudanzas, nuestros corazones rotos y trabajos nuevos. No sé sabe si eso va a pasar, pero, mientras tanto, tenemos esta versión suya: con un pie en el pasado y otro en la búsqueda por aprender algo nuevo. Eso nos hace sentir que siempre nos va a hablar a nosotras, las chicas. Y que, en medio de tanto movimiento, hay un lugar al que regresar.

7.5 10 6

Republic Records

Taylor Swift - "Lover"

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