29/03/2016

Primal Scream - "Chaosmosis"

Bobby Gillespie, de boliche en boliche.

6.7 10 9

First International

Primal Scream - "Chaosmosis"

Puntaje de los lectores: (8 votos)

La discografía de Primal Scream se sostiene por su oscilación entre extremos: a una cantidad equis de discos elaborados y complejos le corresponde una suma igual de trabajos que no buscan ir más allá de la superficie. De un lado, Screamadelica (1991) y su mezcla de blues, acid house, góspel y psicodelia; Vanishing Point (1997) y su relectura 2.0 del dub; la fantasía ciberpunk industrial de XTRMNTR (2000); y los aires post apocalípticos de More Light (2013). Del otro, la zambullida en aguas pantanosas del rock sureño en Give Out But Don’t Give Up (1994); el garage rock en piloto automático de Riot City Blues (2005); y los ejercicios pop de manual de Beautiful Future (2008). En el medio de todo eso, Bobby Gillespie. El hombre y su circunstancia. Un melómano erudito y bien instruido que a veces siente la necesidad de denunciar el estado de las cosas y otras tantas sólo quiere divertirse.

Ya desde el arte de tapa excesivamente colorido y de la mano de un título que roza lo infantil, Chaosmosis deja en claro que no apunta a motivar una nueva revolución cultural. Al igual que en el ya mencionado Beautiful Future, en esta ocasión la búsqueda va por el lado del hedonismo pop, pero ahora el resultado final llega a mejor puerto. Todo su contenido se define por oposición a More Light, su trabajo inmediatamente anterior. Lo que en su sucesor se perfilaba como un escenario espeso, pesimista y de larguísima duración, tres años más tarde aparece como una colección de diez canciones que en conjunto duran poco menos de cuarenta minutos. Estrofa y estribillo, que lo demás no viene al caso.

Ya a los primeros segundos de "Trippin’ on Your Love" el asunto queda en claro. Unos acordes entrecortados de piano, una percusión sanguínea y una guitarra dominada por un wah wah lacerante ponen al sonido madchester de vuelta en escena. Mientras las hermanitas Haim ofician de coro góspel narcótico, Gillespie da rienda suelta a su performer interior, a mitad de camino entre un pastor evangelista y un MC pasado de pastillas de colores. Enseguida, los beats adoptan velocidad crucero en "(Feeling Like A) Demon Again". Con la canción convertida en un kraut rock sintético, Gillespie repasa sus propios infiernos ante una ruptura inminente ("Estaba celoso y loco, la medicación mató el dolor / Asilo mental, guerras psíquicas, no sé por qué peleábamos").

Primal_Scream_-_Chaosmosis

De a poco, el pop domina la parada en sus más diversas formas. Está representado en esa cabalgata beat de acordes menores pensada para la pista de baile llamada "100% or Nothing", en el formulismo de género de "Carnival of Fools", y en "Where the Light Gets In". En este último tema, Gillespie comparte el protagónico con Sky Ferreira, y la elección no es casual. Con un telón synth pop narcótico de fondo, Primal Scream parece explicitar sus intenciones de generar empatía con un público que probablemente no había nacido cuando Screamadelica llegaba a las bateas. Y lo hace a través de un crossover generacional del que todos los involucrados salen airosos sobre la hora. Como lo evidenciaron Kate Moss en el cover de "Some Velvet Morning" y Alison Mosshart de The Kills en "Dolls", Gillespie sabe sacar provecho de tener a su lado una contraparte femenina.

Pero hay vida más allá de los formulismos modernos. "I Can Change" es una balada soul alimentada por compases electrónicos en la que las guitarras, de tan rítmicas, devienen en percusivas. "Private Wars" es un boceto acústico que destila madrugada y que suena a "Stairway to Heaven" interpretada por los pacientes de un centro de rehabilitación, y "When the Blackout Meets the Fallout" es la válvula de escape de una rabia que en el disco parece reprimida. En no más de dos minutos, Gillespie y compañía se zambullen de lleno en un cimbronazo industrial que desemboca en un estribillo sostenido por un grito distorsionado. Todo funciona bien hasta que, en el juego de encontrar las diferencias y semejanzas, todo suena bastante parecido a "Miss Lucifer", un tema publicado en Evil Heat, de 2003.

Que el pop de diseño rija el norte artístico de Chaosmosis hace imposible de esquivar algunas obviedades, como el cierre sin riesgos de "Autumn in Paradise". Un tema antes, la versión 2016 de Primal Scream hace su mejor esfuerzo por salirse del guión en "Golden Rope", que condensa en cinco minutos todas las aristas posibles de la banda de Glasgow. Sobre un ritmo tribal, el guitarrista Andrew Innes pivotea el ambiente con un riff stone, mientras la atmósfera se enrarece con una cantante lírica de fondo. En el medio de ese aquelarre, Gillespie grita ad infinitum "¡Aleluya, hasta que caiga el Reino!" totalmente en trance. A los pocos minutos, el tema frena de golpe y se reconstruye de a poco. Mientras las piezas buscan reacomodarse, el cantante repite en un tono herido "Sé que hay algo malo en mí". La frase suena armada, pero deja en el aire la sospecha de que quizás el propio Bobby salió del estudio con la sensación de que estaba para más. No siempre se puede.

6.7 10 9

First International

Primal Scream - "Chaosmosis"

Puntaje de los lectores: (8 votos)