24/05/2019

Paulo Londra – “Homerun”

El cordobés lucha entre lo que es y lo que se espera de él.

Homerun
6.6 10 58

Big Ligas / Warner

Paulo Londra – “Homerun”

Big Ligas / Warner
Puntaje de los lectores: (57 votos)

Escondido en “Por eso vine”, a mitad del recorrido de ¡18! tracks de Homerun, su primer disco, Paulo Londra se quita los velos de megaestrella de los barrios bajos que por momentos intenta construir y se deja ver con un poco más de franqueza. Te traje helado y chocolates y una buena charla“, le exclama a una chica imaginaria y se ilusiona: “Daría lo que fuera por sacarte una sonrisa que me guste a mí”.

Con 21 años recién cumplidos, el cordobés parece preso de una lucha entre lo que es y lo que se espera de él. En ciertos momentos, las letras indagan en los cánones del reggaetón profundo (“Maldita abusadora”, dice en una canción, y “maldita descarada” en la siguiente); cada tanto, las yés suenan aspiradas, respetando el español neutro. Cuando la presión cede, emergen el acento rioplatense -y hasta la tonada mediterránea- y, fundamentalmente, las menciones al posadolescente que está “aquí, sentadito en el sillón / siendo un chico aburrido, perezoso y dormilón”, como él mismo se define.

Desde lo estrictamente sonoro, Homerun da cuenta de la misma contradicción. El álbum está configurado -de forma similar a X100PRE, el debut discográfico de Bad Bunny- como un greatest hits de sus singles previos oculto bajo una capa de (muchas) canciones nuevas, sin la intención de conformar una obra única.

La convivencia entre ambos grupos de temas no solo es desprolija sino que termina revelando repeticiones de fórmula, con “Romeo y Julieta” a un scroll de distancia de “Adán y Eva”, estructuras que parecen duplicadas de un track a otro (los estribillos de “Maldita abusadora” y “Chica paranormal”) o colaboraciones más que idénticas (“Solo pienso en ti”, con los estadounidenses De La Ghetto y Justin Quiles, y “Nena maldición”, con el portorriqueño Lenny Tavárez).

Paulo Londra

Claro que, a diferencia del long play de Bad Bunny, aquí no hay flamantes éxitos radiales que abran el juego (“Ni bien ni mal”) ni superproducciones llamativas (“Una noche en Miami”). Por el contrario, la apuesta de Londra parece ir por el quiebre del estereotipo que lo encasilla en algún punto entre el trap y el reggaetón. “Homerun (intro)”, “Demasiado loco” y “Tal vez”, en la primera parte del disco, coquetean con la guitarra acústica y le abren el camino a un futuro más cercano a la música latina apta para todo público, aunque el sonido urbano se mantiene vivo en algunos tramos (“Tal vez”, “Querido amigo”).

Amén de los géneros abordados, Homerun refleja un problema un tanto más grave: la posibilidad certera de que el artista esté cerca de agotar sus recursos. Con tópicos limitados en las letras y canciones que suenan casi como maquetas, no hay nada entre lo nuevo que se acerque a la potencia de “Adán y Eva” o los guiños gangsta de “Condenado para el millón”, dos de los simples previos.

Es en este punto donde tanto Londra como esas “capas de cebolla” que lo envuelven y que el propio cordobés se encarga de popularizar (el productor Ovy On The Drums, el sello Big Ligas, el publicista The KristoMan) deberán trabajar para construir un futuro potente. Con millones de reproducciones en Spotify y presencia constante en los charts regionales, su carrera hoy está en modo jonrón, pero nadie está exento de un mal tiro que se quede en primera base.

6.6 10 58

Big Ligas / Warner

Paulo Londra – “Homerun”

Big Ligas / Warner
Puntaje de los lectores: (57 votos)