25/11/2017

Noel Gallagher’s High Flying Birds – “Who Built the Moon?”

Suéltame, pasado.

Noel Gallagher
8.1 10 2

Sour Mash

Noel Gallagher’s High Flying Birds – “Who Built the Moon?”

Puntaje de los lectores: (1 voto)

En la diáspora que significó el final de Oasis en 2009, Noel Gallagher fue la menos damnificada de las partes involucradas. Mientras sus excompañeros partían en banda hacia Beady Eye liderados por su hermano Liam, él contaba en su haber con un capital simbólico mucho más poderoso: haber sido el sostén compositivo de casi la totalidad de la obra del grupo durante más de década y media. Esa ventaja frente al resto delineó los primeros años de su carrera solista, y también un tironeo de fuerzas entre un deber y un querer ser artísticos que recién ahora logran tomar distancia de su pasado en pos de responder a nadie más que a sus propias inquietudes.

Si sus dos primeros discos empezaban a mirar cada vez más de lejos los yeites y formulismos de su anterior banda, Who Built the Moon? es el álbum en el que Gallagher hace borrón y cuenta nueva con su propio legado compositivo. Ideado y concebido a lo largo de dos años junto al productor y DJ David Holmes, su tercer trabajo propone un recorrido en donde cada tema se entiende como parte de un todo mayor. Así como en oportunidades anteriores Noel rescató del pasado canciones que por distintos motivos habían quedado fuera de los discos de Oasis, la directriz principal de trabajo impuesta por Holmes lo obligó esta vez a trabajar el repertorio desde cero en el estudio. Cada idea nueva fue bien recibida, y cualquier remanente previo, inmediatamente descartado.

La erradicación del pasado queda en evidencia en los primeros compases de “Fort Knox”, pura psicodelia abrasiva alimentada por un beat que mira de cerca a “Power” de Kanye West, y con un clima tribal plagado de estimulaciones sonoras (voces femeninas en trance, una alarma que no cesa) y sostenido por una única frase repetida como un mantra. Ahí nomás, “Holy Mountain” se perfila como un pop sesentoso de estribillo adhesivo leído desde el glam, con un sample de una pieza ignota de esa época como estandarte. Mitad garage, mitad R&B acelerado, “Keep on Reaching” le debe tanto a Count Five como al soul más primigenio, con bombo en negras, sección de vientos y un Rhodes como punta de lanza, para una letra cuyo destinatario parece demasiado evidente (“Te vi en la tapa de una revista, portabas una cara que rara vez vi / Derramaste tus tripas, pero no tenés ninguna / Yo puedo tocarlo en una guitarra vieja, vos lo cantás como un hombre mono).

“It’s a Beautiful World” y “She Taught Me How to Fly” representan dos caras posibles de una misma levitación inducida. La primera, disonante y narcótica, remite a las colaboraciones que Gallagher realizó con The Chemical Brothers, como si llevase una guitarra eléctrica a Creamfields para hacer una relectura de “Tomorrow Never Knows”. En la segunda, el trip se ubica en algún punto intermedio de la cultura mancuniana, con un riff de guitarra barítono deudor del estilo de Peter Hook, sobre el que se construye una melodía digna del primer disco de The Stone Roses. El viaje se hace un poco más áspero en “Be Careful What You Wish For”, en donde un motivo blusero tocado en una guitarra acústica choca de frente contra un beat básico de hip hop sin que demasiados matices asomen a la vista durante cinco minutos.  

Algunos momentos del disco permiten entrever que, después de años de construir un repertorio con guiños y algo más a la música británica de las últimas cinco décadas (T-Rex, Beatles, The Stone Roses, Gary Glitter, The La’s, y la lista sigue), Gallagher empezó a buscar referencias del otro lado del océano Atlántico. Contrario a lo que sugiere su nombre, “Black & White Sunshine” es una melodía caleidoscópica en la que Noel busca replicar el estilo arpegiado de Jefferson Airplane, aunque con una vuelta de tuerca stone sobre el final de cada estribillo. Después de “Interlude (Wednesday Part 1)”, una viñeta instrumental opaca, “If Love Is the Law” actúa en reacción y pone en evidencia con cuánta atención estuvo escuchando los primeros discos de Ryan Adams. Con el agregado de Johnny Marr en guitarra eléctrica y armónica, el tema es un folk galopante que no desentonaría en Heartbreaker o Gold.

Envuelta en una capa de teclados atonales y con una fanfarria épica, “The Man Who Built the Moon” oficia de coda cinematográfica. Con alternancia entre acoples y un rasgueo de guitarra acústica, Gallagher parece hacer un balance tardío de su conflicto fraternal: “Nunca debimos abandonar la ciudad en un primer lugar / Y ahora tenemos que caminar como hablan en la competencia feroz”. Mientras su hermano busca construir una carrera solista con el legado de Oasis como molde, el Gallagher mayor alcanza su punto artístico más alto al mirar cada vez más de lejos su pasado. Lo que no quita que decida cerrar el disco con una clara advertencia: “Mantené tu mirada en el premio si lo querés todo / Vos y yo, la araña y la mosca / Nos encontraremos donde caen las sombras”.

8.1 10 2

Sour Mash

Noel Gallagher’s High Flying Birds – “Who Built the Moon?”

Puntaje de los lectores: (1 voto)