05/11/2019

Neil Young and Crazy Horse - "Colorado"

Viejos caminos.

Neil Young
7.7 10 13

Warner

Neil Young and Crazy Horse - "Colorado"

Warner
Puntaje de los lectores: (12 votos)

Debe haber pocos artistas más cabezaduras que Neil Young. En una carrera de medio siglo, el tipo sólo siguió los dictados de su instinto, para bien y para mal. Llegó, por ejemplo, a abandonar una gira junto a Stephen Stills con un telegrama que decía solamente "Es gracioso como las cosas que empiezan espontáneamente terminan del mismo modo. Comete un durazno". Los volantazos artísticos del canadiense son tan épicos como sus solos de guitarra y su discografía conoce tanto de picos altísimos como de profundidades de aburrimiento en las que no da ganas de sumergirse.

Unos cuantos de los grandes momentos de la carrera de Neil Young han sido con Crazy Horse como complemento perfecto, desde Everybody Knows This Is Nowhere (1969) en adelante. La base esencial del bajista Billy Talbot y el baterista Ralph Molina, más las guitarras del fallecido Danny Whitten primero y de Frank "Poncho" Sampedro después, se convirtieron en el vehículo ideal no sólo para grandes canciones del canadienses sino también para sus performances más explosivas y conmovedoras. Quienes los vieron en su única presentación en Buenos Aires, en 2001, todavía llevan la marca de esas descargas eléctricas.

Por eso, el hecho de que Young haya vuelto a llamar a sus mejores laderos para Colorado fue recibido a priori una buena noticia: en los siete años que pasaron desde Psychedelic Pill, el cantante no había brillado demasiado. Pero hay una química especial entre estos señores mayores -ahora con Nils Lofgren en lugar de Sampedro, quien se retiró de la música- que saca lo mejor del canadiense. Y no se habla aquí de perfección. En este disco, grabado con toda la banda tocando al mismo tiempo, hay algunos pifies y cierta cuota de mugre, que forman parte de la esencia de Crazy Horse y convierten a la unión con Young en una entidad inimitable.

playlist

Colorado no sorprende demasiado en cuanto a la temática de las canciones ni a su instrumentación. Más bien, es una suerte de revisión de obsesiones y reflexiones de un hombre que ya pasó los 70 pero sigue pensando que es mejor arder antes que desvanecerse. Y eso se nota desde el comienzo con "Think of Me", que abre con clima acústico, armónica y esos coros justos de Crazy Horse: la canción es una mirada de Neil Young a un mundo en el que él ya no estará, pero en el que quisiera ser recordado.

La legendaria Old Black, esa Gibson negra que lo acompañó en toda su carrera, empieza a escupir electricidad en "She Showed Me Love", que revisita otra de las constantes de la lírica younguiana: el daño que la humanidad le propina al planeta. "Ella" es, en esta canción como en tantas otras, la "madre naturaleza", a la que ahora los jóvenes intentan salvar, pese a que los viejos hombres blancos (entre quienes el cantante se incluye) trataron de matarla. En "Olden Days", en cambio, Young se pone melancólico y recuerda a los amigos que quedaron en el camino. "Significaron tanto para mí y ahora sé / que están aquí para permanecer en mi corazón", se esperanza.

"Help Me Lose my Mind" y "Shut It Down" (otra vez con la ecología como tema) tienen ese sonido clásico de Neil Young and Crazy Horse que hizo de discos como Rust Never Sleeps o Ragged Glory estandartes del rock de guitarras. En "Green Is Blue", en cambio, es el piano el que sostiene la canción, mientras el cantante piensa en todo lo que le queda por hacer. "Milky Way", que fue el primer adelanto de Colorado, lleva a ese costado psicodélico y medio ascético del cuarteto, con el cantante en estado de ensoñación e inspirado con las seis cuerdas. Y "Eternity" es una breve celebración del amor, seguramente dedicado a su mujer, la actriz Daryl Hannah.

"Rainbow of Colours", una suerte de vals electrificado, queda a medio camino en su intento de plantarse contra la discriminación; "I Do" corre con mejor suerte para cerrar el álbum con los poros abiertos y la mente en un relajado estado de reflexión. "Sé que te hacés las mismas preguntas que yo", musita Neil Young sobre la batería con escobillas y la guitarra acústica. Y es probable que parte del atractivo de las canciones del canadiense radique precisamente en cuestionar (y cuestionarse) los mismos asuntos que él, siempre en la búsqueda de entender el lugar de cada uno en el mundo. Algunas respuestas ha ofrecido el hombre, pero lo más interesante siguen siendo las preguntas.

7.7 10 13

Warner

Neil Young and Crazy Horse - "Colorado"

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