02/12/2020

Miley Cyrus - "Plastic Hearts"

Diosa glam en absoluto estado de gracia.

Miley Cyrus
7.6 10 6

Sony Music

Miley Cyrus - "Plastic Hearts"

Puntaje de los lectores: (5 votos)

¿Vieron a Miley Cyrus en ese capítulo malo pero entretenido de Black Mirror? Es una historia con muchas alegorías de trazo grueso de los dramas del laberinto de Britney, la propia carrera de Miley y sus días como princesa Disney. Salió hace un par de años, así que no debería contar como spoiler: Miley hace de Ashley O, una popstar hiper marketineada. Sus dueños la mantienen a raya drogándola en secreto y evitando que se exprese por fuera de la maquinaria creada alrededor de ella. Después de varias peripecias, Ashley esquiva su destino de holograma servil. La escena final del episodio es con ella libre y feliz haciendo lo que quiere: cantando “Head Like a Hole”, de Nine Inch Nails, en un antro lleno de crestas y puños rockeritos. Las fans de sus días de popstar prefabricada salen corriendo horrorizadas, mientras ella flota extasiada sobre el mosh.

Dios sabe que Miley ha hecho cosas para escapar de Hannah Montana, pero Plastic Hearts debería tener el efecto inverso al de la reinvención de Ashley O en Black Mirror. La gran sorpresa del ¡séptimo! disco de Miley Cyrus es que vibra tanto en la frecuencia de sus ídolos de los 80 que aparecen invitados (Joan Jett, Billy Idol, Stevie Nicks) como en la del teen pop rock de sus primeros discos solistas, cuando todavía se ponía la peluca para Disney Channel escuchando el pop rock rosa de Lindsay Lohan, Ashlee Simpson y Hilary Duff. En la tapa, se la ve desafiante, con su mullet, sus cadenas, sus guantes de cuero y tachas, y su remera muy Complot con la palabra “CENSORSHIP”. Miley plástica. En el disco, se la escucha como una diosa del glam rock en un absoluto estado de gracia, como si hubiera nacido para este sonido y el tiempo le hubiera dado a su voz la autoridad para hacerlo su putita. Miley corazón.

Precoz como siempre, a sus 28 años recién cumplidos Miley Cyrus ya tiene un disco de divorcio. En “WTF Do I Know”, el track de apertura, suena como si Pat Benatar hubiera conocido a The Hives. Saca algunos trapos sucios de la nariz sangrante de su exmarido, pero empieza a delinear algo que recorre todo el disco: para ella una relación convencional es una forma similar de opresión a la de la fama, y viene a decir que no va a dejarse devorar por ninguna de las dos. “Qué carajo sé yo. Estoy sola porque no pude ser el héroe de alguien. ¿Querés una disculpa? De mí no.”

Es divertido ver como en los últimos meses Miley Cyrus se puso en el bolsillo al público rockero: los covers de temas como “Heart of Glass”, de Blondie, y “Zombie”, de Cranberries -que acá aparecen como bonus tracks-, les recordó o les hizo saber lo que ella puede hacer con su rugido y su arrolladora presencia. No es nuevo este recurso para Miley, pero es efectivo (habrá que ver cómo reaccionan cuando salga su disco de covers de Metallica).

Miley Cyrus

A la vez, corre el peligro de caer en la nostalgia del género, o peor, en la mímica. Plastic Hearts fue  producido principalmente por Andrew Watt, encargado del último de Ozzy Osbourne pero también “Señorita” de Camila Cabello y el cover de “Doin’ Time” de Lana del Rey. El álbum hace equilibrio en este terreno resbaladizo, con citas a la percusión de "Sympathy for the Devil" en el tema del título, un guiño a "Physical" de Olivia Newton-John en el dueto con Dua Lipa "Prisoner”, y más de una similitud con el beat industrial de "Closer" de Nine Inch Nails en “Gimme What I Want”. Quizás un punto débil del disco está en las colaboraciones: Billy Idol en “Night Crawling” y Joan Jett en “Bad Karma” están solo para aludir a hits y sonidos puntuales de sus respectivas carreras que Miley quería para sí. Por suerte, las canciones son lo suficientemente buenas y en “Bad Karma” toca Angel Olsen (¡ese feat sería interesante!).

Todo tiene una inmediatez pop de la que Miley venía escapando. Después del híbrido hip hop y country que fue Bangerz (2013), siguió con un experimento kamikaze junto a Wayne Coyne Miley Cyrus & Her Dead Petz -muy subvalorado- y tuvo un detox country pop contemplativo con Younger Now. De ahí en más, las cosas se pusieron más confusas. En 2019 comenzó una trilogía de EPs con She Is Coming, que fue abortada, en parte por un incendio que se llevó algunas grabaciones, y en parte porque Miley ya estaba volviendo a cambiar de piel.

Miley Cyrus 2020 apareció con un sonido disco/new wave: “Midnight Sky” es prácticamente una actualización de “Edge of Seventeen” y le queda perfecto. El disco también incluye un mash up de las dos canciones cantado a dúo con Stevie Nicks: “Nací para correr, no pertenezco a nadie, no necesito ser amada por vos”. Es una proclama ya tradicional para Miley, que viene repitiendo desde canciones pre Bangerz como “Can’t Be Tamed” y “Liberty Walk”, pero ahora lo que dice tiene el peso de la experiencia de vida.

Miley Cyrus hace un raconto espiritual del devenir de esta década salvaje en el cierre oficial del disco, “Golden G String” (“Tanga dorada”), una balada dreampop en la que se mira en sus contradicciones, su exhibicionismo, su feminismo y su autoexplotación frente a los medios. “Sí, usé la tanga dorada. Puse mi mano en el fuego del infierno. Lo hice todo para que me amaran y sentirme viva”, canta meciéndose sobre un bajo sintetizado. “Estaba tratando de apropiarme de mi poder, todavía lo estoy intentando”. Suena a que no está de acuerdo con todo lo que hizo, pero no se arrepiente de nada, como buena rebelde. “Te atrevés a llamarme loca, ¿viste lo que es este lugar? Debería irme de acá. Pero creo que voy a quedarme”.

7.6 10 6

Sony Music

Miley Cyrus - "Plastic Hearts"

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