22/06/2017

Lorde - "Melodrama"

Un magnífico caleidoscopio de la juventud 2.0.

8.0 10 20

Universal

Lorde - "Melodrama"

Puntaje de los lectores: (19 votos)

1957. En pleno solo de trompeta de “Dizzy Moods”, Gene Shaw se tomó un tiempo para vaciar la válvula de su instrumento y luego retomar el fraseo. Lo que se escucha en la grabación es un soplido ordinario que el mismo Charles Mingus, líder de la formación, consideró primero una tomada de pelo y luego una genialidad. Ese aire expulsado sin emitir nota alguna podía leerse, pensó Mingus, como, un alto en la conversación, una textura diferente, impensada, que, además, le permitía al trompetista “liberar el tono”.

1910. El pintor Ernst Ludwig Kirchner había utilizado un procedimiento similar. En su famoso cuadro Fränzi ante una silla tallada, decidió no interrumpir el trazo aún cuando su pincel ya se había quedado sin óleo. Esa técnica, bastante utilizada por los impresionistas alemanes, alentaba a continuar el movimiento natural del brazo y a no volver sobre él. La ausencia de pintura se volvía, entonces, un color más.

2017. Lorde llega al preestribillo de “Writer in the Dark”. A los 0:42, el falsete la lleva tan alto y le exige tanta respiración que cuando tiene que cantar “her” ("ella") lo hace sin voz, exhalando el poco aire que le queda, para recuperar el aliento en la siguiente palabra: “heart” (corazón). Pero, al igual que en el disco de Mingus y en el cuadro de Kirchner, esa anomalía, ese sonido desmaterializado, no sólo no fue corregida sino que es el extremo desolador de Melodrama. Un vacío que resuena como un grito pop devastado.

Algunos errores son deliciosos.

Lorde

Foto: Gentileza

Si algo diferencia a este segundo disco del seminal Pure Heroine, es el recorrido, con el pop como motor, por los distintos estados de ánimo que atraviesa cualquier joven a su edad . Ya no se trata de cantar sobre los tormentos adolescentes sino de los vaivenes emocionales de los veintis, y para ello, Lorde se vale de todas las armas posibles. Tal como lo anticipó en los dos primeros singles de Melodrama, puede ir desde el EDM de “Green Light” hasta la balada al piano de “Liability”. Más allá (o más acá) de lo sonoro, el collage de ideas se extiende hasta (o desde) lo nominal: “Liability” tiene su versión original y su correspondiente reprise, “Sober” se desdobla en “Sober” y “Sober II (Melodrama)”, y otro tema es, en realidad, dos temas en uno (“Hard Feelings/Loveless”).

Entre tantos paisajes e idas y vueltas emocionales, es la interpretación de Lorde (incluso más que su voz y sus letras) lo que cohesiona la obra. Aun dentro de un mismo tema, la joven neozelandesa puede pasar de su brumoso registro medio característico a un susurro cristalino en “Homemade Dynamite”, o de un fraseo apenas resquebrajado a una melodía de estadios y de ahí a un spoken word gentil en “Louvre”.

Como una prestidigitadora de las emociones humanas, Lorde teje su (melo)dramatismo con paciencia y sin dejar de atender al contexto. En “Supercut”, se ajusta primero al bombo en negras que pide a gritos un remix y su voz brilla cuando por detrás todo parece derrumbarse con un piano que a duras penas sostiene algunos acordes (“En mi cabeza hago todo bien / Cuando me llamás, te perdono y no peleo”, canta resignada). La ya mencionada “Hard Feelings/Loveless” trae el pico de ambigüedad cuando en su tono más naive se despacha con una sentencia definitiva: “Somos la generación sin amor”.

De la introspección de Kate Bush al placer maximalista de Katy Perry, Ella Marija Lani Yelich-O'Connor navega en su segundo disco por todas las aguas el pop mainstream, pero, a diferencia de sus competidoras, lo hace exponiendo “todo el glamour, todo el trauma y todo el puto melodrama” que habitan en su interior. Sin perder profundidad ni misterio, Lorde entrega, con agudeza abrumadora, un magnífico caleidoscopio de la juventud 2.0.

8.0 10 20

Universal

Lorde - "Melodrama"

Puntaje de los lectores: (19 votos)