27/05/2022

Liam Gallagher - "C'Mon You Know"

Vientos de cambio.

Liam Gallagher
8.0 10 50

Warner

Liam Gallagher - "C'Mon You Know"

Warner
Puntaje de los lectores: (49 votos)

Lo primero que se escucha al reproducir al nuevo disco de Liam Gallagher es un coro infantil. Durante 45 segundos, un piano y una guitarra acústica ornamentan una especie de arrullo de voces angelicales que mira bastante de cerca al del comienzo de “You Can’t Always Get What You Want”. Recién después de un par de vueltas, el ex Oasis toma la posta y lo que sigue después se perfila como una revelación: en “More Power”, el otrora pandillero del rock británico reconoce haber estado enojado por demasiado tiempo, y no lo hace con orgullo, sino como reconociendo una falencia. Y ahí, al momento en que se lamenta por no haber tenido más poder, su súplica parece tomar forma. El tema crece y crece en su trance devocional hasta esfumarse en una fanfarria allá Jason Pierce. La incógnita a resolver entonces es, ¿cómo se llegó hasta acá?

El menor de los Gallagher comenzó su carrera solista malherido en su ego. Tras la separación de Oasis, Liam tiró la primera piedra con Beady Eye, pero a la larga aprendió que para volver a la cima no alcanzaba con la mera portación de apellido. Tras un debut un tanto formulista y un segundo paso con un mayo grado de riesgo (y de la mano de “Once”, una balada épica de la que podrá estar orgulloso el resto de sus días), con la lenta retirada del rock como fenómeno de masas, Liam Gallagher se autopostuló como el encargado de mantener vivo el legado de un género que nació hace más de 70 años pero por el que él todavía está dispuesto a entregar cuerpo y alma. La tapa de C’Mon You Know termina de redondear el concepto: el héroe en el llano, rodeado de sus feligreses en actitud mitad dionisíaca, mitad barrabrava. 

A tres discos de cortarse por su cuenta, Gallagher entendió que la mejor manera de sostener su derrotero en solitario iba a demandar no solo tomar distancia con su anterior banda, sino también permitirse correrse fuera de sus propios lugares comunes sin que eso necesariamente significase un riesgo osado. De ahí que muchas de esas canciones que contienen un mensaje de aliento parezcan también un discurso autoinflingido, ya sean en el beat kasabianesco de “Don’t Go Halfway” (“Cuando llegue tu hora, no te quedes a mitad de camino”) o en la épica marchante del tema que da nombre al disco, en el que se permite bajar la guardia de su propio personaje (“Mostrame amor, estoy harto de hacer como si fuera un tipo duro / Vamos, nena, dame un abrazo”).  Entre ambas, “Diamond in the Dark”, un tema en el que se permite cobrarle a Arctic Monkeys todas las que le deben, por más que su pluma pase bien lejos de la de Alex Turner.

Liam Gallagher

Dentro de un clima de expansión de terrenos y sonoridades, “Too Good For Giving Up” ofrece la tranquilidad del terreno seguro, una balada en la que el espíritu de John Lennon se hace presente no solo en la melodía, sino también en una letra que invita una vez más a superar adversidades y seguir adelante, otro momento en el que el mensaje parece estar destinado a su propio creador. Y si Liam Gallagher se autoproclamó como un guardián del manto sagrado del rock, pocas cosas tienen más sentido que la presencia de Dave Grohl tras la batería en “Everything’s Electric”, un rock intenso en el que mastica las palabras con bronca. Y de su propio laberinto, Liam sale por arriba: “World’s In Need” brilla por su simpleza, mitad heredada de la versión stone de “Not Fade Away”, mitad homenaje explícito a The La’s, sin mayores pretensiones que crear un momento melódico agradable a fuerza de percusión, guitarra acústica y armónica. 

Más adelante, “Moscow Rules” plantea una alianza inesperada al sumar a Ezra Koenig, de Vampire Weekend, como autor invitado. El resultado final usa a favor ese choque de mundos, como un vals compuesto por Danny Elfman para una calesita con los ejes descentrados. “It Was Not Meant To Be” va por el mismo sendero de lo imprevisible, un estallido de pop caleidoscópico y pastoral alimentado a base de mandolinas que se diluye en un falso final hasta que un fade in vuelve a traer al tema procesado como por un órgano de feria. Y en el terreno de lo inestable, “I’m Free”, que empieza como una canción punk con bombo en negras en la que Gallagher se demora para escupir las palabras al final de cada línea, hasta que sin preaviso todo se convierte en un dub fumón con melódica incluida, Gorillaz dibujado con brocha gruesa. Escupe las palabras al final de cada línea

El cierre del disco, con “Oh Sweet Children”, vuelve a poner la mística lennoniana como norte creativo, pero el verdadero cierre aparece un tema antes. Con un loop de batería calcado al de “Let Forever Be” de The Chemical Brothers y un telón de cuerdas como los que The Verve convirtió en bandera en Urban Hymns, Liam Gallagher procesa en “Better Days” el fervor de la pista de baile de los noventa a fuerza de guitarras eléctricas.y otro momento de contención, sea para él o para su propio público (“Si estás perdido, te encontraré ahí / Con la luz del sol en tu pelo y la tristeza lavada por la lluvia”). Y aunque el cierre formal del álbum llega ahí, la versión hecha para streaming contiene dos canciones más. La última de ellas, “Wave”, arroja el tiro por elevación que estuvo contenido durante todo el disco: “Mi hermano no me quiere, ya lo dijo antes / ¿Quién tiró la primera piedra, y quién lleva la cuenta?”, masculla Liam, con la certeza de que ni siquiera los vientos de cambio pueden borrar la tentación de ver cómo una piedra viaja por el aire. 

8.0 10 50

Warner

Liam Gallagher - "C'Mon You Know"

Warner
Puntaje de los lectores: (49 votos)