21/05/2018

Las Ligas Menores – “Fuego artificial”

Melancolía en alta fidelidad.

7.2 10 37

Las Ligas Menores – “Fuego artificial”

Laptra
Puntaje de los lectores: (36 votos)

Cuando Las Ligas Menores tocaron en el festival de Coachella en abril del año pasado, compartieron backstage con Guided By Voices. Pablo Kemper, guitarrista de la banda de Caballito, se acercó a Robert Pollard, le contó que eran fans y que también hacían lo-fi. Pollard le preguntó: “¿Cuántos discos sacaron este año?”. “Ninguno”, respondió, y el estadounidense retrucó: “Ah, entonces no hacen lo-fi, nosotros sacamos tres discos este año”.

La anécdota, revelada por Santiago Motorizado, es un reflejo del estado del arte en el indie argentino y sirve como foco para entender Fuego artificial, segundo disco de Las Ligas Menores, publicado a cuatro años de su debut. Derribados los muros del ghetto, el género se encuentra en pleno crecimiento sonoro y de público, y en ese marco, la baja fidelidad (y su consecuente prolificidad) ya no es un patrón estético determinante para construir identidad. En pocas palabras, buscan que sus discos suenen bien. Los ejemplos más paradigmáticos son La dinastía Scorpio (2012) y La síntesis O’Konor (2017), los últimos movimientos de El Mató a un Policía Motorizado, acaso la banda faro de esta camada, pero también se vislumbra en los trabajos más recientes de Mi Amigo Invencible, Los Reyes del Falsete, Atrás Hay Truenos y Bestia Bebé.

Fuego artificial corre por el mismo camino. El espíritu de su primer álbum, bajo, suave e íntimo, que rememoraba el sonido de Dunedin, se ve arrasado por la onda expansiva de la alta fidelidad, con una banda que suena fuerte, en la que cada instrumento se luce con nitidez. En dos discos hicieron la evolución que a El Mató le tomó seis, y en este salto hay ganancias y desafíos. La sencillez y dulzura melódica, uno de los rasgos más atractivos de la propuesta del quinteto, se mantiene firme y por momentos se ve potenciada: la claridad en el diálogo entre la guitarra, el bajo y el teclado de “Casas desiertas” (cantada por la bajista María Zamtlejfer) forma una balada íntima que recuerda a lo más melódico de Yo La Tengo; la base rítmica profunda y el riff melancólico de “A tres colores” le dan a la canción la intensidad que se propone; en “Segunda parte” (también de Zamtlejfer), el ritmo beat, seguido del punteo de guitarra inquieto, forman una pieza de jangle pop entretenida.

Las Ligas Menores

En buena medida, la potencia melódica se ve favorecida por el gran trabajo que hay en la voz de Anabella Cartolano (encargada, además, del arte de tapa). Con mucho acierto, la producción de Tom Quintans (Bestia Bebé), y la mezcla a cargo de Felipe Quintans y Lucas Rossetto (ingeniero de sonido de El Mató), le dieron un lugar privilegiado a la cantante y ella lo hizo valer. Su voz es, al mismo tiempo, firme y afectiva, dando con el tono preciso a las estrofas agridulces. De este modo, una canción como “En invierno” que describe una situación tristísima como la de amar a alguien no correspondido en medio de un festejo de cumpleaños, es interpretada sin caer en la desesperación. Simplemente hay franqueza.

“Ni una canción”, tema destinado a ser himno en sus shows, es uno de los más logrados gracias a su juego de tensión-distensión: ahí Cartolano relata en primera persona el dolor post-ruptura (“Tengo un par de cosas tuyas tiradas en mi cuarto / y no sé qué hacer”, arranca). El ritmo de la batería y el riff de fondo cargan el clima, mientras ella canta con tono natural hasta la llegada del estribillo, donde agudiza su voz, produciendo una descarga catártica.

El desafío que le queda a Las Ligas Menores es aprovechar que la alta fidelidad le sienta bien para ir un poco más allá en su propuesta y matizar los ritmos, sonoridades y texturas, consolidando mejor la singularidad de cada canción, y de su propia singularidad como banda. En Fuego artificial hay algunos pasos tímidos hacia ese lugar: la percusión cosquilleante en “Contando lunas” es un detalle que termina haciendo la diferencia. En el cierre, “Fin de año” se nutre del aura del último disco de sus padrinos platenses a través de una letra sintética y un pasaje instrumental que magnetiza por lo inesperado y profundo. Algo así no se consigue con el lo-fi.

7.2 10 37

Las Ligas Menores – “Fuego artificial”

Laptra
Puntaje de los lectores: (36 votos)