01/08/2017

Lana Del Rey – “Lust for Life”

El cambio es algo poderoso.

Lana Del Rey
7.9 10 7

Universal

Lana Del Rey – “Lust for Life”

Puntaje de los lectores: (6 votos)

A lo largo de tres discos, Lana Del Rey no sólo se estableció como una de las estrellas pop más interesantes de la historia del género -por calidad musical, misterio y sensación de verosímil impostura-, sino que desarrolló una suerte de circuito cerrado de televisión en el que las cámaras siempre le apuntaban a ella. Pero no era Lizzy Grant la que aparecía en las pantallas, sino su máxima creación, la mujer éterea que se metía siempre con los tipos equivocados, que era capaz de resignarlo todo por un hombre para terminar una vez más dolida y sola. Y aunque nació en Nueva York, Hollywood y las playas de Los Ángeles le servían como escenarios para acentuar el aire decadente y privado de sus canciones.

Si bien en alguna medida eso continúa en el reciente Lust for Life, Lana Del Rey toma de tanto en tanto el control de la cámara y la apunta hacia el resto del mundo, con una mirada por momentos abatida y en otros esperanzada. En lo musical también amplía la paleta y a veces los colores logran trascender ese filtro de Instagram que transmite melancolía. Tratándose de quien se trata, es un cambio enorme, acentuado por el hecho de que ya no es su voz la única que se escucha en su disco: participan como invitados The Weeknd, A$AP Rocky, Playboi Carti, Stevie Nicks y Sean Ono Lennon.

Sin arriesgar demasiado, se puede aventurar que la vida en los Estados Unidos de Trump tiene mucho que ver en el volantazo de la cantante. “¿Es el final de una era? / ¿Es el final de América?“, se pregunta la ¿ex? diva en “When the World Was at War We Kept Dancing”. Y lo que propone es la resistencia… su manera, claro. “No, es sólo el principio / Si nos aferramos a la esperanza / Tendremos un final feliz / Cuando el mundo estuvo antes en guerra / Simplemente seguimos bailando“, canta.  Y más tarde celebra la marcha de protesta: “Dios salve a América / y a todas las hermosas mujeres en ella“, dice en el estribillo, siempre coronado con dos disparos. Cuidate, Donald, mirá que Lana sabe hacer conjuros mágicos con la música, más allá del que propuso por Twitter y no le salió del todo bien.

Lana Del Rey

Foto: Gentileza

Esa sensación de presente bajo amenaza y la unión como respuesta sobrevuela también “Love” y  “Coachella – Woodstock in my Mind”: esos “chicos con su música vintage” que “son parte del pasado pero ahora son el futuro” del track inicial son por los mismos que Lana Del Rey reza mientras los mira caminar por el festival californiano. Casi en el final del disco, en “Change”, Del Rey canta que “Un cambio va a llegar / no sé dónde o cuándo / pero cuando sea / estaremos aquí para él“. Y enseguida cierra con “Get Free”, en la que se planta: “Este es mi compromiso / mi manifiesto moderno / Estoy haciéndolo por todos nosotros / Quienes nunca tuvimos posibilidades“.

En guerra con la situación política, Del Rey sigue bailando bajo el cartel de Hollywood y se saca toda la ropa junto a The Weeknd. “Somos los dueños de nuestro propio destino / somos los capitanes de nuestras almas“, susurra en “Lust for Life”, cuyo título de la canción remite a la homónima de Iggy Pop. No debe extrañar, ya que además de mencionar a Woodstock, hay citas a Led Zeppelin, los Beatles y Bob Dylan desgranadas por el disco. ¿”Groupie Love”, como la canción que comparte con A$AP Rocky? Más bien amor por esa “música vintage” con la que Lana quiere dialogar de igual a igual, por más que viva en un mundo en el que tiene que transitar medio California para encontrar una playa en la que no la estén esperando los paparazzi (“13 Beaches”).

Alejada del tono lyncheano de Honeymoon (2015), Del Rey deja ver en Lust for Life un aura menos sobrecargada y más “alegre”. En buena parte del álbum, la percusión del trap y los graves del hip hop encuentran con naturalidad su lugar junto a la habitual mezcla de pop bombástico y trip hop sinuoso que la caracteriza. Las capas de voces en diferentes registros pueblan las canciones, en las que la guitarra acústica hace cameos o es el sostén principal, como en “When the World…” o “Tomorrow Never Came”. “Podría encencer la radio / para nuestra canción favorita / Lennon y Yoko / La escucharíamos todo el día / ¿No es loca la vida?, dije / Ahora que estoy cantando con Sean“, dice Lana en una de las estrofas de esa reposada viñeta alt folk (con cita a Dylan) en la que la presencia de Ono Lennon multiplica los sentidos del chiste beatlemaníaco.

Ambicioso en su planteo y en su duración (72 minutos, 16 canciones), Lust for Life abre las opciones a futuro para Lana Del Rey, quien sale airosa del desafío aunque le quede alguna magulladura (como el lamento de chica rica de “Beautiful People, Beautiful Problems”, que no salva ni la voz de Stevie Nicks). Con decisión, la cantante evita convertirse en la caricatura de sí misma y lo hace sin perder personalidad como artista: ahora que “conecta” con los demás y se muestra terrenal es todavía más misteriosa, como cuando las estrellas de Hollywood de antaño dejaban el terciopelo y aparecían con botas y ropa de fajina.

7.9 10 7

Universal

Lana Del Rey – “Lust for Life”

Puntaje de los lectores: (6 votos)