09/02/2018

Justin Timberlake – “Man of the Woods”

El difícil paso del esmoquin a la camisa leñadora.

Justin Timberlake
5.2 10 5

Justin Timberlake – “Man of the Woods”

RCA / Sony
Puntaje de los lectores: (4 votos)

Primero, lo obvio. Justin Timberlake no es un músico pop, es una estrella pop. Sobre todo en la última década, además de establecerse como el mejor cantante y bailarín blanco después de Michael Jackson, también desarrollo su faceta de actor, comediante (bff de Jimmy Fallon) y entretenedor: It boy transmedia. Y entonces, cada paso que da adquiere carácter de majestuoso, de suceso por el que se genera expectativa primero y consumo después. Un evento en sí mismo.

En esa anatomía pop, la música sigue siendo un elemento constitutivo, sí, pero ya no un músculo determinante. Timberlake no graba discos para competir con sus pares ni dialogar con su contexto sino para no desatender ese quiosco. En sus 16 años de carrera solista, editó apenas cinco álbumes de estudio (siendo dos de ellos parte de uno mismo), pero le dio a cada uno de ellos la impronta de mega lanzamiento correspondiente. Pero lo cierto es en su reciente Man of The Woods, la música del ex N’Sync naufraga en su propia majestuosidad.

Siempre de la mano de Timbaland, Timberlake parece dispuesto a saquear y manipular las tradiciones americanas a su antojo. Si The 20/20 Experience fue su lectura pop de las big band, Man of the Woods lo es de la música country. Aquel joven cool que llegaba al final de la fiesta con su esmoquin impecable (más James Bond que James Brown) ahora es un padre canchero con barba prolija que incluye a su mujer y su hijo en “Young Man”, el tema que cierra el disco. El tiempo pasa, nos vamos poniendo serios.

Pero si algo no ha perdido Timberlake es su apego por las grandes formas. Las canciones de Man of the Woods están repletas de partes unidas más por manierismos de estudio que por una lógica compositiva, haciendo que cada tema se sostenga si y solo si sus fraseos & falsetes están inspirados. Algo que logra, excepcionalmente, cuando se apoya en el know how de Chris Stapleton en “Say Something” y en la despojada “Flannel”, donde canta sobre padres ausentes y amores tiernos, hasta que una coda a cargo de Jessica Biel hace caer al tema en el vicio de la sobreproducción.

Aunque a Man of the Woods le cueste establecer un humor determinado o resolver con solvencia todos los que propone, Timberlake mantiene aquí también su mirada funky del asunto. “Filfthy”, el track inicial, va por todo atravesado por las guitarras del Minneapolis sound y recupera lo mejor de FutureSex/LoveSounds. Pero aunque “Midnight Summer Jam” y “Sauce” intentan mantener el espíritu bailable con armónicas y slide guitars, la frescura se diluye como un espejismo de tiempos pasados que sí fueron mejores. El tema que da nombre al disco aporta el costado soul, con una base que parece como si el bajo de “Down On The Corner” (Creedence) se hubiera emborrachado y le costara mantenerse en pie.

Conforme avanzan los temas, el disco pierde agilidad y foco: “Breeze Off The Pond” y “The Hard Stuff” se quedan a mitad de camino entre el baile y la introspección. Man of the Woods se vuelve un armatoste demasiado robusto, incluso para el carisma de Justin Timberlake. Adversidad que probablemente resuelva en su próximo golpe de gracia, sea en forma de cantante, de actor, de comediante o, simplemente, de cara-bonita-que-todo-lo-puede.

5.2 10 5

Justin Timberlake – “Man of the Woods”

RCA / Sony
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