07/05/2018

Janelle Monáe – “Dirty Computer”

Sexo y política. O la política del sexo.

Janelle Monáe
7.4 10 7

Warner

Janelle Monáe – “Dirty Computer”

Atlantic / Warner
Puntaje de los lectores: (6 votos)

“Todo es sexo / excepto el sexo, que es poder / Ya sabés, el poder es sólo sexo / Ahora preguntate quién se está empomando a quién”, rapea Janelle Monáe en “Screwed”, la canción en la que pueden encontrarse resumidas (casi) todas las intenciones de su disco Dirty Computer. Y no sólo por lo que dice la letra, sobre la que no hacen falta dar muchas más vueltas, sino también porque musicalmente condensa la idea de volcarse a un pop actual que le permita acceder a las masas. Eso diferencia rápidamente al álbum de sus dos trabajos anteriores (The Archandroid y Electric Lady) donde seguir su propia musa y no los dictados del mercado habían dado resultados brillantes.

Quizá la búsqueda de Monaé pase por llegar a más público con un mensaje de reivindicación para la mujer (y las formas de su sexualidad) y las minorías, un llamado de atención ante un momento en que el poder es detentado por alguien con tan poco sex appeal como Donald Trump. La revolución empieza en el goce pero no se queda allí, parece decir la cantante y actriz a lo largo de canciones en las que sobrevuela el aura de Prince, quien iba a colaborar en el álbum. En “Make Me Feel”, el primer corte, la influencia es tal que parece un cover del Genio de Minneapolis, y “Americans” retoma la dinámica de “Let’s Get Crazy” para tirar un mensaje político.

Prince, de todos modos, no es la única referencia: de Kanye West, Kendrick Lamar y Pharrell Williams (que aparece en “I Got the Juice”) hasta el trap y las cantantes pop más estandarizadas se mezclan en un cóctel por momentos extremadamente sensual y en otros con una sensualidad metida con fórceps. En esa dualidad se mueve el disco y sale adelante por el evidente talento de Janelle Monáe. El álbum abre con la canción que le da nombre, en el que los coros de Brian Wilson posproducidos en un laboratorio sonoro dejan las expectativas muy, muy altas.

Janelle Monáe

Enseguida “Crazy, Classic, Life” se planta como bandera: “Sólo quiero salir de fiesta / Sexo en la pileta de natación / No necesito un montón de plata / Sólo quiero romper las reglas”. Pero la producción del tema toca todos y cada uno de los tópicos del presente: graves electrónicos, trap, un fragmento rapeado… Es como si pidiera a los gritos que la escuchen, lo mismo que con “Take a Byte”, donde vuelve a jugar con la idea del sexo y la cibernética. En “Django Jane”, en cambio, triunfa al entregarse al rap para celebrar el poder femenino: “Nigga, andá para atrás, sentate, no estuviste involucrado / Y apretá el botón de mute, dejá que la vagina tenga su monólogo”.

En “PYNK”, todos esos mismos elementos que antes aparecían forzados fluyen con total naturalidad para que, con la ayuda de Grimes, Monáe pueda hacerle una oda al cunnilingus. Esa ubicuidad de la producción sigue en “I Got the Juice”, que toma la percusión del trap y la estrella contra sonidos tribales, pero de una tribu que ya descubrió el poder que puede aportarle una computadora a la música. Y en “I Like That” la cantante aborda de modo muy claro las especulaciones acerca de sus preferencias sexuales: “A veces un misterio, a veces soy libre / Dependiendo de mi humor o mi actitud / A veces quiero joder o estar en casa / Contradicción ambulante, supongo que soy realidad y ficción”.

“Don’t Judge Me” es una balada con título explícito y una producción pop exquisita, mientras que en “So Afraid” arranca casi en el susurro y termina en una épica a la Beyoncé para manifestar todas las dudas y temores que le genera enamorarse. Y en el final con “Americans” se planta contra el racismo, el machismo, la violencia policial, los muros entre países y la falta de oportunidades para los pobres. Pero en lugar de hacerlo a los gritos, reinvoca al espíritu de Prince y pone los reclamos en movimiento, igual que a los pies.

Cuando la canción (y el disco) termina, vuelve a aparecer para pedir “por favor, firmá en la línea de puntos”. Janelle Monáe sabe que cualquier cambio posible debe ser colectivo, pero nace en las convicciones individuales. Y, para ella, el disfrute no es distracción ni alienación de la realidad sino todo lo contrario: el arma perfecta para combatir los males que tienen su raíz en la represión de los corazones y los cuerpos.

7.4 10 7

Warner

Janelle Monáe – “Dirty Computer”

Atlantic / Warner
Puntaje de los lectores: (6 votos)