12/04/2016

Illya Kuryaki & The Valderramas - "L.H.O.N."

Dante y Emmanuel van en busca de un sonido global.

6.5 10 32

Sony Music

Illya Kuryaki & The Valderramas - "L.H.O.N."

Puntaje de los lectores: (31 votos)

Mucho ha cambiado en el universo de Illya Kuryaki & The Valderramas desde que el operativo retorno tuvo como objetivo la actualización millennial y la escalada geográfica, empezando por el nombre. En el boca en boca, impulsado por ellos mismos, dejaron de ser “Los Kuryaki” para ser “Los IKV”, mucho más a tono con los TKM y los Lol que se leen por Facebook (FB, perdón) o WhatsApp (WA, cierto). Y ahora los IKV suman otra sigla: L.H.O.N., que en inglés denomina una enfermedad óptica hereditaria pero en este caso abrevia La Humanidad o Nosotros.

Ahora bien, si Chances (2012) proponía un cambio gradual -por más que hayan fichado a Rafa Arcaute, el disco sonaba a una continuación de Leche (1999)-, L.H.O.N. marca un corte mucho más tajante entre aquellos Kuryaki y estos IKV. Primero el paratexto. A la portada hendrixiana de Chances, multiplicadora y humanizante del par de tetas de Leche -en la que Dante y Emma, inmersos en una orgía paradisíaca miran a cámara-, le corresponde, en L.H.O.N., una contrapartida devastadora. Aquí se rompe la cuarta pared y el espectador observa, junto a Emma y Dante ahora de espaldas a cámara, un paisaje apocalíptico. El “Nosotros” que titula el disco excede a los IKV y suma a todo aquel que quiera oponerse a “La Humanidad”.

Los featuring (la información como promoción y seducción) también alientan al análisis comparativo. En 2012 ficharon a Molotov, otros que bogaron por decoloración étnica del rap en la línea de los Beastie Boys añadiendo, al igual que los Kuryaki, la plusvalía de la lectura periférica. En 2016, la bienpensante Natalia Lafourcade (“Ey Dios”) y el sexy crooner Miguel (“Estrella Fugaz”) conforman la lista de invitados en sendas baladas de marcado perfil melódico.

Pero no todo ha dejado de ser o estar. “Aleluya” abre el disco con un groove de bajo que amaga con explotar hasta que una vez desplegado se va cargando de vientos mientras Emmanuel deja un mensaje cifrado: “Por la radio vuelven a anunciar / que estoy solo que llegó el final”. Para el estribillo, una voz femenina pervierte el grito sagrado con jadeo incluido y la típica carga sensual (y sexual) de los Kuryaki. La salsa, que en “Coolo” era un capricho tirado al pasar, se vuelve estructural en “Gallo negro” y lo políticamente correcto del sonido se enriquece gracias a una imagen imposible: un gallo que muestra los dientes.

En “Hombre libre” Dante recupera la pronunciación spanglish que tanto le aportó al rap-funk grotesco del dúo y el estribillo (“En mi última cena quiero el flujo de esa mujer”) sintetiza el cruce entre el porno clase B de los Kuryaki con el actual porte latin lover de los IKV. De las cuatro baladas en continuado que planchan el disco (“Sigue”, “Ey Dios”, “Los Ángeles” y “Estrella fugaz”) la tercera sobresale por el sonido dark wave y una construcción de esas que los sitúan bien cerca de Babasónicos: “Y si te lastimé / fue con la flecha que a Cupido le robé”.

Un sintetizador y un bajo bien pegaditos, un recurso propio del Prince más bailable, sacuden la modorra en “Ritmo mezcal” y acto seguido “África” trae coros femeninos que recuerdan a las Brides of Funkenstein producidas por George Clinton, el otro componente clave del ADN Kuryaki. “Espantapájaros” y “Diciembre” son cara y cruz. La primera es un trip hop cargado de oscuridad en la que un espantapájaros discurre sobre las contras de ser inmortal en uno de los mejores momentos del disco. La segunda es una melodía tediosa y carente de groove que Cris Morena descartaría por obvia.

Aunque todo está en su lugar, L.H.O.N. carece de esos elementos desestabilizadores que Dante y Emmanuel regalaban en cada verso cuando eran los Kuryaki. Los IKV, en cambio dejan de lado las geishas latinas y las patadas al aire y dan paso a un sonido universal. “Soñé que estábamos rumbo a la nada / buscando en un mapa deshecho las coordenadas”, rapea Dante en “Mi futuro”, y la frase suena como resumen del disco menos estimulante de una de las bandas mainstream más frescas que dio el rock argentino.

6.5 10 32

Sony Music

Illya Kuryaki & The Valderramas - "L.H.O.N."

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