07/11/2019

Duki - "Súper Sangre Joven"

Crisis e inconsistencias de un niño hit.

Duki
5.6 10 108

Duki - "Súper Sangre Joven"

SSJ Records / Dale Play Records
Puntaje de los lectores: (107 votos)

El Duki es un problema. No es la última estrella de rock (¿Santiago Motorizado? ¿Marilina Bertoldi?) ni la última estrella pop (¿Lali?), ni la última estrella de la canción melódica (¿Axel?) ni la última estrella de Disney (¿Tini?, Tini), todos universos preexistentes. Es la primera estrella de un género nuevo: la primera estrella del trap argentino. Su sistema de valores y su campo de producción simbólica están tan poco definidos, que el Duki representa un problema hasta para él mismo. Todavía en 2018, se pensaba a sí mismo como un "Rockstar" aunque los tres puntos de contacto con una estrella de rock que lograba enumerar (cagarse en tus sentimientos, cogerse putas y tomar pastillas) eran bien transferibles a cualquier otra parcela del show business.

Ya sea porque su intención era provocar a los popes de la cultura rock o porque no tenía otros elementos a su alcance, Duki se adueñó del estereotipo de Rockstar para definir sus particularidades de estrella de trap... una figura vieja como respuesta a una pregunta actual. Tal vez porque el debate le resulte mucho más difícil de abordar a él que a cualquiera que lo mire desde afuera. La crisis, desde su perspectiva, podría tener hasta tintes existencialistas: ¿cómo definirse a uno mismo cuando ninguna palabra te contiene? Si el lenguaje instaura mundo, Duki se había quedado afuera al mismo tiempo que parecía dominarlo.

Del mismo modo, que Duki saque un disco también (le) plantea un problema y una anacronía. ¿Para qué apostar por un formato en crisis cuando él no lo necesita y sus seguidores no se lo exigen? Los riesgos son muchos y la recompensa no es del todo clara. ¿Por qué habría de editar un álbum si puede lanzar una canción por mes y asegurarse exposición prolongada? En última instancia, él es un "Hitboy", como se autoproclama sobre un beat ideal para bailar en una despedida de solteres en Caix, en uno de los mejores momentos de Súper Sangre Joven y que había sido lanzado en junio como adelanto, aunque no anunciado como tal. El autor de una lista sábana de singles que tracciona millones, se propuso, entonces, jugar bajo esa ley de la industria que la propia industria está cada vez más cerca de derogar: para ser un artista legitimado, hay que editar discos.

Duki

Casi como si no pudiera torcer su destino de niño hit, Duki hizo de Súper Sangre Joven menos un disco que una playlist de diez canciones de adhesión instantánea pero sin un hilo estético que justifique su agrupamiento en ese objeto antes llamado disco. Y aunque su habilidad para enhebrar estribillos es innata, la producción inconsistente y la variedad de estilos visitados de manera fugaz, como si estuviera haciendo acto de presencia en cada uno, hacen que el álbum nunca pise sobre tierra firme. Así, mientras "It's a Vibe", la incursión más cabal de Duki en el reggaetón hasta la fecha, es un pleno tanto desde los feats (C. Tangana lleva todo a otro nivel) como en las referencias a J Balvin, "Señorita" parece compuesta con el banco de sonidos de un Casiotone y el spanglish irónico no hace más que dejarla muy chiquita en la comparación con su homónima de Camila Cabello.

Me gusta lo simple, que me llame drogada si sale los finde", canta Duki en ritmo de balada trap en "Me gusta lo simple" y ni bien termina de contonear la frase, le asegura su destino de remera, meme, frase dicha al oído y WhatsApp de sábado por la madrugada. Con más melodía que flow, "Perdón" y la ya conocida "A punta de espada" tienen, respectivamente, aires de tango y salsa. Una distancia geográfica que no logra unir el autotune ni la 808. Por el contrario, "La jefatura", al igual que todo tema de trap que proponga una juntada ("Tumbando el club", "Loca", "La clase") tiene ambiciones de himno. Y si bien Duki y Marcianos Crew se cargan la mayor parte del tema con todos los fundamentos del género, es Lucho SSJ el que, en medio minuto, domina los cambios de beat como si manejara un Lamborghini por los 48 mil kilómetros de la Panamericana. El recurso de los feats, sin embargo, suena forzado en "One Million Dollar Baby". Allí, ni Eladio Carrion pero sobre todo Sfera Ebbasta rapeando en italiano logran hacerse del tema, que queda a mitad de camino entre el eclecticismo políglota y un improbable esperanto del hip hop.

Toda la coherencia que le falta a Súper Sangre Joven, le sobra a "Goteo", el tema que cierra el álbum, también dado a conocer por adelantado, y tal vez la composición más lograda en toda la carrera de Duki. Estructurado a partir de dos bloques de acordes (REm-DO-SIb como pregunta; SIb-SIb-DO-REm como respuesta), el trapero de La Paternal da forma a una canción que se cierra sin fisuras sobre sí misma y funciona como manual temático del género: aparecen el bling bling (Rolex, Philippe Patek, Cariter y cadenas), el desamor ("Y mientras fumo le pido a la Luna"), las sustancias (“Tomo otra pill”), la autorreferencia ("Soy un rockstar", "El Duko lo hizo de nuevo"), la pertenencia a un grupo de pares ("Shout out para Neo") y, como singularidad, evita cualquier tipo de beef con su ex ("Sos buena persona"). Mientras Duki discurre en todos esos tópicos, los acordes se desplazan, aparecen, se fragmentan y vuelven a aparecer como plan armónico que sostiene la canción, pero con microsecciones que se diferencien por las variaciones de instrumentación, texturas e intensidades. Un identikit perfecto a partir de recortes de rostros bien distintos.

"Goteo" como impecable unidad de sentido y Súper Sangre Joven como inestable pluralidad sin sentido.

Así como disfrutar y/o sufrir los excesos del mundo pop no lo convierten en un Rockstar, tampoco hacer un álbum lo hace mejor artista. "Sólo me dedico a hacer canciones", canta en "Te traje flores", el tema que abre el disco. Y tal vez ahí, en esos versos iniciales, Duki haya encontrado, además de una excusa para desentenderse de las polémicas y la exposición mediática, la fórmula para construir su universo simbólico. Un universo simbólico que, para regocijo de su ego pero también para tormento de sus dudas, tendrá que crear a su propia imagen y semejanza.

Costos y beneficios de ser el primero en su especie.

5.6 10 108

Duki - "Súper Sangre Joven"

SSJ Records / Dale Play Records
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