30/10/2017

Courtney Barnett & Kurt Vile – “Lotta Sea Lice”

Charlas de estudio entre dos figuras del indie contemporáneo.

7.5 10 1

Matador

Courtney Barnett & Kurt Vile – “Lotta Sea Lice”

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El año pasado, durante el festival Music Wins, el público porteño tuvo la oportunidad de disfrutar en una misma jornada de dos insignias contemporáneas del indie anglosajón: por un lado, el experimentado estadounidense Kurt Vile y su banda, The Violators, perfumaron la tarde con un set apacible que se movió entre el folk psicodélico, el bluegrass y soft rock. Inmediatamente después, en el escenario continuo apareció la revelación australiana Courtney Barnett, que dio un show feroz y estridente, embebido de simpleza punk y actitud grunge. El contraste no podía ser más notorio.Ahora, un año después de aquel cruce, ve la luz Lotta Sea Lice, el primer álbum colaborativo entre ambos. Y la primera pregunta que surge es: ¿qué une a estos dos artistas, más allá de sus melenas?

Para empezar, una relación personal de amistad y admiración que se remonta cuatro años atrás, cuando Barnett ofició de soporte de Vile en su Melbourne natal. Ella le entregó una copia de su EP A Sea of Split Peas y la conexión fue inmediata. Se hicieron amigos, se cruzaron en festivales y evaluaron la idea de hacer algo en conjunto. Anécdotas aparte, aquella conexión se fundaba en una mirada sobre el mundo y el arte en común, porque estos jóvenes que comparten los nombres de una de las parejas más icónicas del rock alternativo moldean sus respectivas carreras a partir de influencias clásicas tamizadas por el DIY y el desenfado.

Los discos colaborativos suelen ser grandes demostraciones de virtuosismo producto de la unión de fuerzas. Lotta Sea Lice, en cambio, suena relajado y hogareño, como si fuera una conversación de café entre dos artistas que se entienden y se toman un rato para desnudar una parte de su cotidianidad. “Over Everything”, primer single y canción que abre el disco, es el ejemplo más ilustrativo, un folk manso en el que cada uno explícita aspectos de su proceso creativo: mientras el ex The War On Drugs rebela que cuando está ensimismado en su soledad va en busca de una canción de blues, Barnett responde que su inspiración viene de las noticias matutinas. En este estilo dialógico, se echa luz sobre algunas mitificaciones de los artistas sin temor a hablar de los propios obstáculos. “¿Qué viene primero, el estribillo o la letra?”, pregunta Barnett en “Let it Go”, Vile responde sin vergüenza “Estoy un poco bloqueado en este momento”, y la australiana le devuelve con gesto tranquilizador: “Dicen que mientras más aprendés, menos sabés”.

Las giras, los shows y todo lo que hay detrás también forma parte de la conversación. “Continental Breakfast”, la columna vertebral del álbum, es un folk mínimo, relajado y encantadoramente amable acerca de “las amistades intercontinentales”. Una descripción que bien podría caberle a esta relación que une Filadelfia con Melbourne. Por su parte, en “On Script”, más cercana a la Barnett solista que al dúo, la cantante dispara contra la rutina de seguir el mismo “libreto” en cada show.

En este diálogo también se aprecia un intercambio de músicas e influencias. “Untogether”, canción que cierra el disco, es un cover de Belly, la banda estadounidense de rock alternativo y dream pop de los 90 que Vile mamó en su adolescencia. Y si bien Barnett admitió que no conocía el tema, la reconfiguración fue posible gracias a su aporte. Del mismo modo, en los temas propios cada uno se prueba el traje del otro para darle nuevas formas a viejas composiciones. Así, en “Fear Is Like A Forest” y “Outta The Woodwork”, dos temas de la cosecha de Barnett, se da la mejor conexión musical del disco. En la primera, la australiana recupera una vieja canción de su pareja, Jen Cloher, y remarca su estilo interpretativo más severo que se recrudece gracias a los coros de su compañero. En la segunda, una original de Barnett de su EP How to Carve a Carrot Into a Rose, el fraseo grave y somnoliento de Vile se adhiere con firmeza a las estrofas incómodas acerca de la incomunicación.

Como espejo, en la segunda mitad del disco emergen “Blue Cheese” y “Peepin’ Tom”, dos canciones acústicas con la marca de la música popular norteamericana que el músico ha rescatado a lo largo de su discografía. La primera es un country juguetón en el que se ve el costado más divertido del álbum. La segunda, una balada folk firmada por Vile originalmente llamada “Peeping Tomboy” y publicada en el álbum Smoke Ring for My Halo(2011), reapropiada por Barnett en una interpretación sencilla y magistral.

El resultado final es un disco sólido que justifica fácilmente la sociedad. Es, también, una forma de calmar la ansiedad por lo nuevo de Barnett después de su excelente álbum debut Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit (2015). Precisamente, el punto más flojo de Lotta Sea Lice es el predominio del tempo calmo que caracteriza la obra de Vile y que, por omisión, plantea la incógnita de cómo sonarían ambos si se dejaran llevar por el espíritu rítmico y enérgico de Barnett. Una buena excusa para que esta pareja continúe trabajando junta en el futuro.

7.5 10 1

Matador

Courtney Barnett & Kurt Vile – “Lotta Sea Lice”

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