05/12/2019

Coldplay - "Everyday Life"

¿Quién será capaz de vencer al gran Goliat?

Coldplay
7.0 10 13

Warner

Coldplay - "Everyday Life"

Warner
Puntaje de los lectores: (12 votos)

En junio de 2000, unas semanas antes de la edición de su álbum debut, Coldplay tocó en el festival de Glastonbury. En un escenario secundario y a plena luz del día, Chris Martin se dirigió al público: “Con suerte, el año que viene van a cantar este tema con nosotros, porque va a ser un hit”. No estaba equivocado: “Yellow”, el tema que siguió, se volvió la punta de lanza de una carrera que creció cada vez más rápido. Como correlato, la banda cambió de planes de manera drástica: los hijos huérfanos del Radiohead pre cambio de milenio devinieron en aspirantes a nuevos U2 capaces de mezclar feats, colaboraciones y/o remixes con Rihanna, Avicii, Beyoncé, The Chainsmokers y Tiësto con discursos ONU friendly. Ante una ambición cada vez más desmedida, la austeridad se perfilaba no como una opción sino una necesidad. 

Sea por una ironía calculada o involuntaria, en Everyday Life alcanza su versión más despojada en años en medio de conceptos y temáticas que lejos están de la ligereza. Si en Ghost Stories Coldplay había parado la pelota para que Chris Martin sanase las heridas de su divorcio, ahora lo hizo pero preocupado y fascinado a la vez con la cantidad de cosas que pueden ocurrir en un día de la vida cotidiana: la vida, la muerte, la religión, el crisol de razas y los refugiados por guerras y bombardeos son algunos de los tópicos que atraviesan un disco doble en su concepto pero no en su duración, hecho muchas veces de esbozos instrumentales mínimos.

La orquestación agridulce del instrumental “Sunrise” y la tensión entre sus acordes mayores y menores evocan un diálogo entre la desolación y la esperanza. Ante ese nivel de pomposidad, “Church” parece un voto de pobreza, un beat casi acústico que parece el resultado de una banda pop de intercambio cultural en Medio Oriente, con súplica en árabe incluida a cargo de Norah Shaqur. El clima diáfano se enturbia en “Trouble in Town”, en la que una percusión tribal y un contrabajo sientan las bases para que Coldplay denuncie cómo Occidente trata a toda persona no caucásica. El asunto termina en un crescendo musical y dramático con el audio real de un policía hostigando a un inmigrante, en una atmósfera densa a la que es difícil serle ajeno.

Coldplay

De a poco, Everyday Life se compone de pequeñas viñetas pensadas sin ambición de por medio. “BrokEn” es un gospel vieja escuela en el que Martin y su piano son acompañados por un coro en plan llamada y respuesta y “WOTW / POTP” es apenas un demo grabado de aire con un celular en el que el líder de Coldplay da forma a una canción con su guitarra acústica mientras se escucha a los pájaros de fondo. Entre ambas, “Daddy”, una balada en la que el cantante toma la voz de su propio hijo para recriminarse ausencias y faltas, un cuadro bello e incómodo al mismo tiempo. Con un sample de Femi Kuti como justificación válida, “Arabesque” propone leer al pop británico desde el afro beat con mayor o menor suerte, mientras que “When I Need a Friend” pone a Martin de vuelta al frente de un coro, esta vez en plan misa cristiana, con bastante menos gracia que en su primer intento. 

Todo lo que tarda en tomar forma en el primer disco de Everyday Life se materializa de forma más ajustada en el segundo. “Guns”, un blues acústico tocado con urgencia casi flamenca que denuncia la pasión norteamericana por las armas desemboca en “Orphans”, una canción que podría ser de Paul Simon tanto por forma (pop meets world music) como por contenido (el relato de una familia de refugiados sirios en un bombardeo). El folk susurrado de “Èkó”, a dúo con Tiwa Savage, parece una refomulación del Coldplay de su álbum debut aprobada por Global Citizen, mientras que “Cry Cry Cry” es una balada blusera salida de un gramófono gracias al aporte de Jacob Collier. El punto de fuga de esta búsqueda llega en  "بنی آدم" (traducible como "hijos de Adán"), un collage sonoro en el que conviven un piano clasicista, el relato de un poema persa y un sample de John y Alice Coltrane que desemboca en una pieza de dream pop con un coro nigeriano. ¿Forzado? Un poco. ¿Bien logrado? También.

Que el Coldplay épico de pop para estadios recién asome las narices en “Champion of the World”, el anteúltimo tema del disco, podría calificar como declaración de principios. En el final propiamente dicho, “Everyday Life” retoma la misma secuencia de acordes de “Church”, pero elige darle a la melodía un giro más reflexivo. “Todos lastiman, todos lloran / Todos le dicen mentiras a los otros / Todos caen, todos sueñan y tienen dudas / Hay que seguir bailando cuando las luces se apagan”, sentencia Martin mientras el tema se diluye de a poco. “¿Cómo mierda voy a verte como mi hermano y no enemigo?”, concluye antes del final, quizá la prueba de que estos tiempos ponen a cualquiera en duda respecto a sus propias convicciones.

7.0 10 13

Warner

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