03/05/2018

Ciro y Los Persas – “Naranja persa 2”

Ciro y Los Persas
6.8 10 29

Ciro y Los Persas – “Naranja persa 2”

300
Puntaje de los lectores: (28 votos)

Sí, el nuevo disco de Ciro y Los Persas tiene el tema de la tostadora. Pero hay mucho más que eso. Por suerte.

Naranja persa 2 es, claro, la continuación de Naranja persa (2016) pero “Prometeo”, su tema inicial, tiende un puente directo con Máquina de sangre (2003), el disco naranja de Los Piojos. Si allá con su exbanda Ciro le cantaba a la crisis de 2001, acá le canta de nuevo al “país de los infinitos comienzos” en el que las cosas parecen no haber cambiado mucho a pesar del cambio. También desde lo musical, el riff (cuya arquitectura parece asentada en los acordes introductorios de piano) tiende una línea imaginaria con “Dientes de cordero”. Pero el valor agregado viene por la narración, que propone una mitología costumbrista (dioses que escupen mate) y el punto de vista de un Prometeo reflexivo, como el minotauro de Borges en “La Casa de Asterión”, que duda “No sé si robar el fuego fue brillante”.

Entre su talento natural para el storytelling (repasar “El balneario de los doctores crotos” y “Maradó”, por caso) y su fraseo tan jaggereano como ríoplatense, Ciro ha construido un imaginario de épicas diversas que se asientan en el blues, el rock, el candombe y a veces en la canción con tintes country. Naranja persa 2, en efecto, contiene lo más y lo menos sustancioso de ese combo infalible para estadios.

“Dale darling” lo tiene en rol de recitador sobre una base de rock and roll tracción a piano. Como una suerte de Lou Reed post #NiUnaMenos, Ciro cuenta una historia de violencia de género y liberación rutera. También con momentos de spoken word, “Un hombre más” parece el diario íntimo de Nerón (“Una noche prendí fuego Roma y me embriagué“). Otra vez apila rimas y aliteraciones para sacarle el mayor rédito posible al encuentro entre lo histórico (Roma, Grecia, Los Persas) y lo mundano.

Pero las historias mínimas también tienen su lugar. “Dice”, entre la armónica y su voz con la dosis de afectación justa, se prefigura como hit de celulares en alto (ir directo a “Casi no vengo hoy / y aquí me ves”). Con un coro unisex, “Nena” también enfatiza el costado más calmo y melódico del cantante, aunque ahora con teclas electrificadas (siempre a cargo de Nicolás Raffettas), hasta volverse un spiritual.

Cuando buscan clasicismo, sin embargo, Ciro y Los Persas abordan el rock and roll más por su potencialidad icónica que por su potencialidad estética y el disco cae en lugares comunes. “Simple” (con el feat. de Juanse) no logra salirse de la obviedad, que se refuerza en versos como “Dale, nena, haceme el amor / No conozco un remedio mejor“). Misma suerte corren “Plan” (en la que Ciro se suma a las diatribas anti Twitter, al igual que Fito Páez en “El ataque de los gorilas” y el Indio Solari en “Pajaritos, bravos muchachitos”) “Estela” con sus aires jazzy, y “Toaster (Give Me Back My)” un funk de manual como corolario de una sucesión de hechos desafortunados (un robo, una declaración machista y la canción que cierra el disco).

En continuado, “Dulce” se acerca al canon piojoso gracias a los matices de Ciro, que relega velocidad en pos de su característico swing telúrico, mientras que en “Por cel” logra pasearse por encima de lo revisitado una y mil veces, como un científico que se pone a jugar con su propio objeto de estudio (el rock and roll, en este caso). La participación de Julieta Rada acá se muestra tan constructiva como simbólica, para la canción, el disco y su carrera en general: ¿o acaso Ciro no es otra cosa que el hijo stone de Rubén?

6.8 10 29

Ciro y Los Persas – “Naranja persa 2”

300
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