01/08/2019

Chance The Rapper milita por el matrimonio y el disco como formato en “The Big Day”, pero pierde ambas batallas

Una chance desperdiciada.

Chance The Rapper
3.7 10 16

Independiente

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Puntaje de los lectores: (15 votos)

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Chance The Rapper era la salvación de los buenos. Desde que inició su carrera, parecía estar siempre del lado del bien y bajo las formas correctas. Lideró una campaña contra el desarme en su Chicago natal, obligó a Heineken a cancelar un comercial por racistasalvó a SoundCloud de la quiebra. Todo eso, además se traducía en su música, que distribuía gratuitamente y editaba bajo el formato de mixtapes (algo así como demos aunque no necesariamente con producción lo fi).

Y lo mejor de todo, es que jamás perdía el espíritu celebratorio en sus canciones. Coloring Book, su maravilloso tercer mixtape, era un punto de encuentro entre el gospel y el hip hop donde todo fluía con naturalidad. Pero en The Big Day, el chico de las causas nobles se propuso dos quijotadas: militar por el matrimonio y por el disco como formato.

Epic Fail.

No porque ambas luchas no merezcan ser dadas (cada quien elige sus propias batallas), sino porque sus perspectivas están tan ancladas en la tradición que terminan siendo su confesión de parte. Porque, a priori, justo es decirlo, el desafío parece hasta tentador: ¿Encontrar una mirada progre a las relaciones monogámicas en tiempos de poliamor? ¿Editar un disco de 77 (!) minutos en un mundo dominado por los singles? Oiga, Chance The Rapper, eso puede sonar interesante. O no.

Por momentos le sale. “Justo me pasa que encontré la forma de vivir el resto de mi vida en plenitud“, canta en “Eternal”, una de las (pocas) canciones del disco en las que encuentra el tono adrenalínico y festivo a la monogamia. Pero lo que domina el disco es más una defensa del matrimonio como institución y los momentos Kodak Instagram de la fiesta de bodas que una reivindicación de la pareja como compañía y proyecto de desarrollo mutuo.

Chance The Rapper
Juliana Wainsztein

 De hecho, en “The Big Day”, el tema que da nombre al disco, Chance The Rapper rememora su casamiento, le agradece a Dios por hacerlo vivir el mejor día de su vida y le comparte a su amada una revelación: “La única forma de sobrevivir es volvernos locos“. Una invitación fascinante, si no fuera porque lo hace en tono de lamento, como una resignación frente al mundo exterior. Ese mismo mundo exterior donde “el matrimonio ya no vende”, como canta en “Big Fish”, pero ante el que no propone más que quejas y una restablecimiento de tradiciones pasadas. ¿Otro tiro en el pie? Sí: “5 Year Plan”, una invitación a planear a largo plazo, es un tedio sin momentos excitantes a la vista.

Para “Ballin Flossing”, el tema con Shawn Mendes, intenta ponerse fiestero y hasta casi que lo logra, sólo que lo hace sobre un beat de 1994. Su música y su discurso se encuentran: ambos atrasan 25 años. Para ese momento, la obra que bien podría llamarse “El disco y el matrimonio según Chance The Rapper” se choca contra sus propias paredes. Y aquí es donde el protegido de Kanye West parece haber aprendido poco de su mentor, que siempre entendió las dos instituciones como desafíos creativos. El disco como work in progress constante (recordar la cantidad de actualizaciones de The Life of Pablo después de editado) y el matrimonio como material de entretenimiento, aún a costas de su salud mental, en Keeping Up With the Kardashians.

Y no es que Kanye tenga la única solución; en el hip hop moderno el matrimonio parece ser una moda. Como ejemplos están Cardi B y Offset, propuesta de casamiento sobre el escenario incluida, y Jay-Z y Beyoncé, cuyas crisis y reconciliaciones terminaron por dar una trilogía de alto calibre. Los Carter (o The Knowles-Carte: así deberían haber firmado el álbum a dúo, seamos justos) haciendo de la unión disco-matrimonio un manifiesto de actualidad.

Con una la larga lista de invitados al casamiento; perdón, al disco, (desde Nicki Minaj y Gucci Mane a CocoRosie pasando por Death Cab For Cutie), Chance The Rapper abusa de la elasticidad de su flow y pierde en consistencia en su álbum debut. El caso inverso a lo que sucede con su visión del matrimonio. Tal vez porque la salida era al revés: correr a los militantes del single por derecha y a los del poliamor por izquierda. O tal vez vez porque el siempre bueno de Chance deberá aprender que nada es un mandato y que todo proyecto esconde un potencial de originalidad. Incluso cuando esos proyectos son un disco. O la monogamia.

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